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El músico que estaba desaparecido denunció haberse ido por problemas con su esposa

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Claudio “Chipi” Bolaño, el bajista del grupo de música tropical “Freddy y los Solares”, reapareció ayer sano y salvo tras permanecer una semana con paradero desconocido y motivar la puesta en marcha del Protocolo de Seguridad provincial para casos de personas desaparecidas. Al enfrentar a la policía para hacer su descargo, el hombre de 44 años contó una historia que dejó al desnudo la intimidad de su pareja, los celos que embargan a su mujer por su trabajo y las giras artísticas que el mismo conlleva, y sostuvo que durante estos días estuvo en la casa de un amigo. Además, dejó asentada una denuncia contra su pareja “por amenazas simples” que será investigada por el fiscal Juan Carlos Ledesma.

El domingo pasado Verónica Calvi denunció en la seccional 2ª de Capitán Bermúdez que su pareja no había regresado a la casa que compartían en calle San Roque al 1100 de esa localidad del Cordón Industrial tras haber viajado a Buenos Aires con la banda de la que es parte a dar una serie de recitales. Preocupada por su paradero, la mujer incluso dio una entrevista a varios medios de comunicación y en ese marco dijo a La Capital que “no entendía” qué podía haber pasado con Claudio porque él siempre regresaba pasada la medianoche a su casa y nunca habían tenido problemas ni nada ajeno a la pareja que la hiciera sospechar de algo malo.

Lo cierto, según la mujer, es que el sábado 11 Claudio viajó con “Freddy y los Solares” para dar un recital a Buenos Aires. La presentación era a las 17 de ese día y habitualmente, alrededor de la 1 del domingo siguiente el músico estaba de regreso en su hogar. Pero la semana pasada no volvió y tras comunicarse por teléfono con varios de los compañeros del hombre y recibir disímiles versiones de lo que podría haber ocurrido se decidió a presentar la averiguación de paradero que motivo un amplio despliegue policial que incluyó rastrillajes por varias zonas rurales aledañas a Capitán Bermúdez.

Una relación agobiante

Ayer a la mañana, cuando la noticia de la desaparición de Claudio ya estaba en todos los medios, el músico se presentó en la comisaría de Capitán Bermúdez y contó la verdad de lo ocurrido. En ese sentido explicó que “hace cinco años convive con Verónica Andrea Calvi”, que al igual que él tiene 44 años, y reconoció que “sólo el primer año de convivencia estuvimos bien”. Fue desde entonces que “comenzó una relación agobiante para mí debido a los celos y amenazas que he tenido que soportar de parte de ella por mi profesión, por la cual realizó giras” a distintas ciudades.

Ese trabajo, dijo Claudio en su descargo, “era motivo de problemas ya que a ella le causaba ataque de ira y celos, lo que en algunas oportunidades la llevó a romperme tres celulares, agredirme físicamente y amenazado de muerte con una cuchilla”. En esa situación, “le solicité varias veces que se vaya de mi casa, pero sólo obtuve como respuesta que antes de irse le prendería fuego la vivienda”.

“Cansado de tantas cosas —agregó el músico— el día 11 de enero después de un concierto que dimos en Buenos Aires con la banda «Freddy y los solares» decidi no volver a mi casa y ella hizo una denuncia como si yo estuviese desaparecido, siendo que mi mamá, que vive en el mismo terreno que nosotros pero en una casa del fondo, sabía que yo me iba a quedar de un amigo durante esta semana”.

Bolaño también explicó que en los días que pasó fuera de su casa, Verónica le mandó mensajes de WhatsApp a su mamá “diciendo que donde me cruzara me iba a arrancar la cabeza”, por lo que él se sintió “atemorizado” por lo que le pueda suceder no sólo a él sino también a sus padres y a sus bienes “ya que a partir de las cosas que tuve que soportar de mi pareja se puede esperar cualquier cosa de ella cuándo entra en estado de ira y celos”.

El bajista explicó además que “la casa en la que convivimos es de mi padre, Jesús Bolaño, y “Verónica actualmente está viviendo ahí y no se quiere ir aunque yo no quiero tener más relación con ella, por lo que quiero que abandone el domicilio”. Y fijó su residencia en una casa de España al 2800 de Granadero Baigorria “que pertenece al hermano de mi hijo”, un adolescente que tuvo con su primera esposa.

Así las cosas, lo que parecía una desaparición forzada en la cual incluso se llegó a hablar de una deuda narco que el músico podría haber tenido, quedó descartada de plano y todo deberá resolverse puertas adentro de una vivienda en la cual en el último lustro convivió una pareja que, según Bolaño, “tuvo varios problemas” en el último tiempo.

Fuente La Capital

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