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Una policía mintió sobre una persecución que terminó a los tiros y quedó en presión preventiva

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La suboficial Cintia Belén Peuscheux quedó en prisión preventiva por 30 días por los delitos de falsedad ideológica en tres hechos  e incumplimiento de los deberes de funcionario público. El juez Eugenio Romanini le negó a la defensa un pedido de prisión domiciliaria a la empleada que cursaría un embarazo de 13 semanas de gemelos.

A la mujer policía que actuaba en el comando de Capitán Bermúdez, se le achaca haber declarado falsamente en tres oportunidades e insertar una falsa declaración por un hecho ocurrido el 27 de septiembre de 2019 en dicha localidad, donde la suboficial en una persecución intercambió disparos con un hombre y durante el ataque una de las balas rozó su pantalón.

Pero la gravedad institucional del hecho va mucho más allá de haber mentido durante sus declaraciones, sino que a raíz de las mismas, un hombre que es portador de HIV estuvo detenido durante cuarenta y cinco días  debido al falso testimonio de la suboficial.

El fiscal Carlos Ortigoza le imputó a Pescheux haber dado una falsa declaración ante el inspector del comando radioeléctrico Ariel Verdún, al señalar que el 27 de septiembre en momentos en que la empleada policial comenzó una persecución contra Rodrigo Ezequiel W,  quien hizo caso omiso a la voz de alto dándose se a la fuga; que dicho seguimiento continúa por  Av. de los Granaderos y Bahía Blanca finalizando en Rosario y Buenos Aires de la localidad de Capitán Bermúdez, donde el supuesto agresor extrae de sus ropas un arma de fuego realizando varios disparos contra la suboficial. La mujer no resultó lesionada por el disparo pero su uniforme presentaba un orificio de entrada y salida a la altura de la rodilla de la pierna izquierda.

En segundo lugar, el  fiscal le achaca a la empleada policial una nueva falsedad cuando ratifica sus dichos en la entrevista que le realizan al día siguiente en la comisaría de Capitán Bermúdez al exponer que: “desciendo rápidamente de la unidad móvil y comienzo  seguir en forma pedestre  gritando a viva voz ¡alto policía!, y el masculino al llegar a calle Buenos Aires se gira sobre su eje y extrae sobre su ropa un arma de fuego y me dispara unas tres o cuatro veces por la que detengo mi marcha y visualizo que en esa misma esquina lo estaba esperando una camioneta de color blanca. En ese momento me miro mi pantalón de fajina y noto un orificio de entrada y salida a la altura de la pierna derecha de la rodilla pero no me encuentro lesionada, luego me empiezo a sentir mal, me descompenso y me dirijo en la unidad móvil hacia el nosocomio de Capitán Bermúdez para ser examinada.

Peuscheux señala que este hombre a quien nunca había visto anteriormente atentó contra su vida, pero que no había podido apreciar que arma llevaba.

En tercer lugar, la empleada policial vuelve a fingir en una entrevista ante el Ministerio Público de la Acusación donde  recuerda que en ese trayecto que realizó había una gomería con personas que podrían atestiguar la persecución.

Y por último se le imputa a la empleada no haber contado ante el Ministerio Público Fiscal los hechos tales como sucedieron.

Las evidencias que demostraron la falsedad de los hechos

Durante la investigación que llevó a cabo el fiscal Ortigoza se constató mediante un análisis del laboratorio de PDI, que el orificio en la ropa de Pescheux no tiene residuos de pólvora que correspondan a una deflagración de arma de fuego, sino que sólo existe una micropartícula de pólvora que no contiene ningún contenido químico y que obedece a la función de empleada policial.

También hay cuatro testigos que vieron la persecución y tres de ellos aseguraron no escuchar ni ver ningún tipo de disparos.

La fiscalía señaló que el delito de falsedad ideológica prevé una pena de 1 a 6 años pero al tratarse de tres hechos, la pena podría llegar hasta un máximo de 20 años, sumado esto a que la empleada, tuvo tres oportunidades para decir la verdad y no lo hizo donde a consecuencia de sus declaraciones, Rodrigo Ezequiel W, pasó 45 días en prisión por un delito que no cometió.

Además se constató que Pescheux nunca fue atendida en el hospital de Capitán Bermúdez tal como declaró. Esta información fue confirmada por el área de ingresos al nosocomio donde si se obtuvo un registro de que la suboficial estuvo allí el 22 de agosto, un mes antes a que ocurrieran estos hechos, pero no el 27 de septiembre.

“Primero dijo que la herida era en la pierna izquierda, luego en la derecha y luego vuelve a decir que fue en la pierna izquierda. No sabemos que la motivó a hacer las declaraciones, pero es un hecho de gravedad institucional”, expresó el fiscal Ortigoza.

El abogado defensor de Pescheaux, Mauro Tolotti solicitó al juez Romanini que se le otorgue la prisión domiciliaria en virtud a que la mujer cursa un embarazo de 13 semanas de mellizos, que había tenido pérdidas en una ocasión y que el magistrado tuviera en cuenta esta situación de riesgo.

“Si se daba una situación a la que describe de una persecución a una persona, estaba exponiendo  su embarazo de mellizos  y también la persona a la que ella hizo referencia que le disparó, es un portador de HIV y tampoco le importó a la hora de tener las  posibilidades de retractarse”, refutó  Ortigoza.

El juez Romanini le negó la  prisión domiciliaria a Pescheux y dictaminó prisión preventiva hasta el día 6 de diciembre a las 14.00 h, tiempo  suficiente para que el fiscal culmine la etapa de recolección de pruebas.

“Esto es de una gravedad institucional porque el interés afectado va más allá de las partes del proceso, porque  afecta el interés de la comunidad, los principios del orden social y el perjuicio que ha habido es de importancia. Su actitud respecto a la falsedad ha tenido efectos nocivos, a la policía, al jefe del comando, al fiscal e incluso a este tribunal al disponer la prisión preventiva de una persona a través de las declaraciones falsas”, expresó Romanini.

 

 

 

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