Maquinaria detenida en la industria textil de Santa Fe debido a la caída de ventas y altos costos.

El hilo de la paciencia se corta: la industria textil de Santa Fe en su hora más crítica

El motor de la producción regional pierde fuerza a un ritmo alarmante. Actualmente, la realidad de la industria textil de Santa Fe revela un tejido social que se desgarra. Esto ocurre tras 18 meses de retroceso constante. Por lo tanto, ya no se trata de una advertencia aislada. El malestar es generalizado entre los fabricantes locales. Ellos ven cómo su rentabilidad se diluye frente a una crisis que no parece tener techo.

En este sentido, Lucas Ormaza le puso voz a una preocupación colectiva. Él es el vicepresidente de la Cámara de Productores Textiles de Santa Fe y un referente del sector. Según explican desde la entidad, los costos récord y el bajo consumo generan un escenario de pura supervivencia. En consecuencia, muchas pequeñas y medianas empresas están al borde del colapso financiero.

“Hoy producir cuesta más que la inflación misma”, advirtieron los industriales. Debido a esto, las plantas locales trabajan apenas a un tercio de su capacidad. En el corazón de la provincia, hay fábricas que antes eran un orgullo productivo. Sin embargo, hoy solo sostienen el 30% de sus líneas activas para evitar cierres definitivos.

Competencia despareja y costos en la industria textil de Santa Fe

Uno de los mayores desafíos que enfrentan los industriales es la irrupción de plataformas internacionales que inundan el mercado con productos importados. Los fabricantes coinciden en que esta competencia es “despareja” porque dichos sitios operan sin las cargas impositivas municipales, provinciales ni nacionales que soporta un comercio local. Esta brecha permite que las prendas importadas lleguen al consumidor hasta un 40% más baratas, hiriendo de gravedad a la manufactura santafesina.

A este complejo escenario se suman costos operativos que no dan tregua. Tarifas eléctricas que escalaron por encima del nivel general de precios, alquileres logísticos prohibitivos y la presión tributaria impiden que el sector pueda competir. Como señalan los industriales, la escala de países como China es inalcanzable si no se alivian los costos fijos que hoy vuelven inviable cualquier proyecto productivo en Argentina.

Un año y medio con rentabilidad negativa

La sostenibilidad de las empresas textiles santafesinas pende de un hilo. Históricamente, el sector operaba con márgenes de rentabilidad de entre el 5% y el 12% anual, pero ese punto de equilibrio se rompió hace tiempo. En la actualidad, la mayoría de las industrias funcionan a pérdida para no bajar las persianas, acumulando ya 18 meses en terreno negativo.

El daño ya se siente en toda la cadena de valor: desde quienes proveen los insumos básicos hasta el último eslabón de la comercialización minorista. Con una rentabilidad que no alcanza para cubrir los costos de reposición y una demanda que no reacciona, la industria textil de Santa Fe se enfrenta a un dilema de supervivencia. Los próximos meses serán determinantes para saber cuántas plantas podrán resistir antes de que el impacto sea irreversible para el empleo regional.