Tragedia y reclamo en la policía de Rosario: protestan por salarios y salud mental tras el suicidio de un suboficial

Una protesta cargada de dolor y frustración se desarrolló este miércoles frente a la Jefatura de Policía de Rosario. Familiares y allegados de efectivos se concentraron para exigir aumentos salariales y mayor asistencia social, en una movilización impulsada por el reciente suicidio de un agente, hecho que desnudó la precariedad y la falta de apoyo estatal que sufre la fuerza.

La protesta estalló tras confirmarse la muerte de Oscar Eduardo “Chimi” Valdéz, un suboficial de 32 años que integraba el Cuerpo Guardia de Infantería. Valdéz falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) después de haberse disparado en la cabeza el lunes pasado dentro de la sede de la Unidad Regional II, el mismo edificio donde desarrolló su carrera y frente al cual se realizó la concentración.

El agente estaba con licencia médica desde junio de 2025, y su decisión final puso un crudo foco en la urgente necesidad de contención psicológica para los policías. Los manifestantes señalaron que la presión de trabajar en un entorno de alta violencia, combinada con sueldos que calificaron de “pobreza”, crea un “combo letal” para la salud mental de los agentes. “No son solo uniformes, son personas”, fue uno de los reclamos centrales dirigidos a un Ministerio de Seguridad fuertemente cuestionado por lo que perciben como abandono.

El clima de la protesta también incluyó duras críticas a la gestión de gobierno, con llamados a un cambio de gabinete. Los familiares argumentaron que el apoyo electoral recibido por la actual administración no se tradujo en condiciones laborales dignas y exigieron respuestas y soluciones concretas del presidente y su equipo.

La jornada cerró con un pedido de justicia y de políticas claras que protejan a quienes tienen la tarea de cuidar a la ciudadanía. Mientras se aguarda una respuesta oficial, la tensión institucional continúa en ascenso dentro de una fuerza que, según sus propios integrantes y familias, se siente al límite de sus capacidades físicas y mentales.

La noticia generó conmoción también en el norte santafesino, especialmente en Reconquista, donde Valdéz había trabajado en el destacamento de barrio América, la Comisaría II y el Comando Radioeléctrico. El caso reavivó la preocupación dentro de la institución por el bienestar psicológico de los agentes y las condiciones en las que desempeñan su labor.