
El precio de la nafta YPF es hoy la principal preocupación de los conductores argentinos ante el recrudecimiento de las tensiones bélicas entre Irán e Israel. Con el barril de crudo promediando los USD 82, la gran duda es si este escenario disparará un nuevo aumento en los surtidores locales. Horacio Marín, presidente y CEO de la firma, llevó tranquilidad a los consumidores al explicar la estrategia para evitar traslados directos al bolsillo.
A diferencia de otras épocas donde el mercado internacional impactaba casi de inmediato, Marín destacó que la compañía ahora utiliza un sistema de promedios móviles. Esta herramienta permite que los picos repentinos del petróleo no se trasladen automáticamente al precio de la nafta YPF y el gasoil en las estaciones de servicio de todo el país.
“No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor”, aseguró el directivo.
Más allá del crudo, los recientes ajustes en las pizarras estuvieron vinculados principalmente al Impuesto al Combustible Líquido (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La política de la compañía es aplicar estos ajustes de manera gradual: “Nosotros hacemos aumentos muy lentos; no trasladamos todo en un solo día”, afirmó Marín.
Además, la empresa cuenta con un sistema que le permite monitorear en tiempo real lo que sucede en cada estación de servicio para administrar los valores de manera eficiente y evitar saltos bruscos.
Paradójicamente, la escalada bélica en Oriente Medio podría consolidar a la Argentina como un proveedor estratégico y seguro. Al estar geográficamente lejos de las zonas de combate, los proyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) ganan terreno. Con una producción que supera los 900.000 barriles diarios, el sector energético se posiciona como el gran motor económico del país.