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Histórico: Colapinto desató una marea humana en Buenos Aires y rompió un récord mundial de la Fórmula 1

Mariana CalvoDeportesActualidad27 abril 2026 a las 17:38

La ciudad de Buenos Aires fue escenario de un acontecimiento sin precedentes para el automovilismo mundial. En un Road Show que había generado una expectativa inmensa y que quedará grabado en la memoria colectiva, Franco Colapinto logró convocar a más de 600.000 personas en las calles de Palermo, superando cualquier registro histórico de asistencia para un evento vinculado a la Fórmula 1.

La magnitud del furor por el joven piloto de Pilar fue tal que la cifra de una sola jornada en Argentina aplastó el récord que ostentaba el Gran Premio de Australia de 1995 (520.000 personas en tres días) y las exhibiciones urbanas de Londres (2004) y Sevilla (2006).

El fenómeno de Franco Colapinto: récord de público y exhibición histórica

La jornada comenzó a pura adrenalina cerca de las 13:00 horas, cuando Colapinto aceleró el Lotus E20 (modelo 2012). El rugido del motor V8 volvió a sonar en el país tras 14 años de ausencia de un monoplaza de la “Máxima”.

Durante su exhibición, Franco no escatimó en maniobras: aceleraciones a fondo, giros y los clásicos “donuts” que terminaron con los neumáticos al límite y un principio de incendio en la parte trasera del auto por el esfuerzo térmico, lo que le dio un cierre épico al show.

Pero el momento de mayor carga emotiva llegó cuando el pilarense se puso al volante de una réplica del Mercedes-Benz W196, la legendaria “Flecha de Plata” con la que Juan Manuel Fangio conquistó el mundo en los años 50. Ver al heredero actual del automovilismo argentino manejando la joya del “Chueco” fue el punto máximo de la tarde.

Un vínculo inquebrantable con el público

Más allá de la velocidad, Colapinto demostró por qué es el fenómeno deportivo del momento. En varias ocasiones detuvo su marcha para romper el protocolo, bajarse del auto y saludar a los fanáticos que desbordaban el vallado.

Tras la adrenalina, hubo tiempo para el afecto familiar en el paddock, donde se reencontró con su abuela en un momento de intimidad en medio del caos festivo.

“Manejar un F1 en casa fue algo épico que no voy a olvidar nunca. Esta fiesta es de todos ustedes”, escribió el piloto en sus redes, mientras el equipo Alpine y su asesor, Flavio Briatore, celebraban el impacto global de la “Colapinto-manía”.


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