La historia local no comenzó con una ceremonia oficial, sino con el crecimiento espontáneo de pobladores alrededor del Convento San Carlos. Este 6 de mayo se conmemora el hito que marcó el nacimiento del poblado histórico de San Lorenzo.
A diferencia de muchas ciudades del período colonial, San Lorenzo no tuvo una fundación formal con actas ni símbolos de jurisdicción real. Su origen fue más sencillo, pero no menos significativo: nació del encuentro entre pobladores y la vida religiosa en torno al Convento franciscano, núcleo a partir del cual comenzó a crecer la comunidad.
El proceso se remonta al siglo XVIII. En 1720, la Compañía de Jesús había establecido la estancia San Miguel del Carcarañal, en la margen derecha del río Carcarañá, destinada a la producción ganadera para sostener el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe. Uno de sus puestos, llamado San Lorenzo, se ubicaba cerca de la desembocadura del arroyo.
Todo cambió en 1767, cuando el rey Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas de España y sus colonias. Años más tarde, las tierras fueron subastadas y adquiridas, entre otros, por el regidor santafesino Francisco de Aldao. Su hijo, Félix Aldao, heredó una porción clave del territorio donde hoy se asienta la ciudad.
En paralelo, los franciscanos comenzaron a ganar protagonismo en la región. En 1780 tomaron posesión de la Capilla San Miguel, que pasó a llamarse Colegio San Carlos y, pocos años después, fue declarado centro de Propaganda Fide, con una misión evangelizadora que se extendía por amplios territorios.
Con el impulso de figuras como fray Juan Matud y bajo la guía del primer guardián del convento, fray Tomás Orio, la orden buscó un sitio más estratégico. En 1790, Félix Aldao donó las tierras donde se levantaría el nuevo convento, cuya construcción comenzó en 1792.
Finalmente, el 6 de mayo de 1796 se concretó el traslado al edificio definitivo. Ese día se celebró el primer Tedeum en el nuevo oratorio, seguido de actividades litúrgicas que marcaron el inicio de una nueva etapa para la comunidad. Sin proclamaciones oficiales, pero con una fuerte impronta espiritual y social, nacía el poblado de San Lorenzo.
Casi dos siglos después, en 1984, la ordenanza municipal Nº 1052 estableció esa fecha como el día fundacional de la ciudad.
Hoy, a 230 años de aquel momento, San Lorenzo recuerda sus raíces y reafirma una identidad profundamente ligada a la presencia franciscana, que dejó una huella imborrable en su desarrollo histórico y cultural.