
Este martes, el Tribunal del Centro de Justicia Penal dictó sentencia este 12 de mayo de 2026. El juez Estanislao Surraco, condenó a Cristian H. a 7 años de prisión efectiva por una noche que jamás debería haber existido.
Los delitos por los cuales lo condenaron son abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves calificadas por el vínculo y el contexto de violencia de género, y amenazas simples. Todo lo cometió como autor consumado.
La fiscal Dra. Mariangeles Lagar describió con crudeza lo ocurrido en la madrugada del 18 de noviembre de 2023. El acusado, ebrio y descontrolado, se ensañó con quien todavía era su pareja. Dentro de su propia casa, ante los ojos aterrorizados de una hija menor de edad, comenzó una discusión que pronto derivó en pesadilla.
Él exigió tener relaciones sexuales. Ella dijo que no. Ella quiso terminar la relación. Esa negativa fue la chispa que encendió el infierno. La agredió. La sometió. Abusó de ella.
El día siguiente fue un calvario de horas muertas. La víctima, encerrada en su habitación, le pidió que se fuera. Fue entonces cuando la hija mayor, testigo del horror, corrió a pedir auxilio a los vecinos.
La reacción de Cristian H. fue féroz: golpeó a su pareja con los puños, una y otra vez, en distintas partes del cuerpo. Los vecinos llegaron al oír los gritos y le advirtieron que la policía estaba en camino. Él huyó. Cobarde hasta el final.
Pero el daño no terminó ahí. Ya fuera de la casa, desde su teléfono, envió un mensaje de WhatsApp a un hijo de la víctima. No buscaba disculparse. Buscaba amenazarla.