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Crónica de una noche de bronca y dolor: disturbios durante el hallazgo del cuerpo de Benjamín Scerra

Anabela TramontiniPolicialesPortada15 mayo 2026 a las 10:18

Benjamín Scerra estaba desaparecido desde el viernes pasado cuando acompañó a su amigo hasta su casa en calle Julio Argentino Roca y el Rosedal cerca de la 1.00 h, le avisó a su padre Félix que ya volvía, pero no lo hizo. El cuerpo del joven fue hallado en el Monte Celulosa con heridas, una de ellas en el cuello, semidesnudo y tapado con un chapón.

La semana fue muy difícil para la familia que recurrió a marchas, a su búsqueda continua y el reclamo a la comisaría 24.ª de Granadero Baigorria, que, a pesar de que quisieron hacer la denuncia el mismo sábado cuando Félix notó que su hijo no se encontraba y su celular ya se encontraba fuera de servicio, los sumariantes le dijeron que vuelva el lunes, cuando recién pudieron radicar la denuncia. Cámaras privadas lo ubicaban a Benjamín, que se encontró con otra persona y se dirigió al barrio El Espinillo; incluso sus amigos tenían el dato de las primeras horas, a través de vecinos, de que Benjamín se encontró con alguien en El Espinillo.

Las últimas horas del jueves fueron de pura confusión y conmoción en El Espinillo, una zona donde se mezclan laburantes y delincuentes, entre ellos el narcotráfico, y Monte Celulosa, un lugar muy amplio y de difícil acceso donde ha sido un lugar donde delincuentes descartan cosas robadas.

La crónica del hallazgo del cuerpo estuvo teñida de confusión y violencia, donde incluso equipos periodísticos de Rosario resultaron atacados. El operativo policial, que fue en conjunto con personal policial de Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria, resultó muy flojo y descoordinado, debido a que no había una orden clara de cómo actuar y de qué jurisdicción debía ordenar los allanamientos.

En horas de la tarde de ayer, el 911 recibió un llamado sobre disturbios en la zona de El Espinillo, donde personas señalaban una vivienda en la que estaría retenido Benjamín; pero luego, cuando personal policial arribó al lugar, la escalada de violencia era grande. Vecinos y algunos allegados a Benjamin sindicaban una casa y un kiosco y señalaron que el chico había sido asesinado y que estaba en un pozo. Allí comenzaron los incidentes y, cuando los móviles de Granadero Baigorria y de Capitán Bermúdez ingresaron al lugar, no había ningún cuerpo. Pero las personas que se encontraban allí señalaban a un conocido hombre conocido con el apodo “El Corto” como el presunto asesino, y quemaron una Renault Kangoo y amenazaban con prender fuego a la casa. El hermano, de este hombre que no se encontraba en el lugar y que se habría fugado a la zona de las islas fue demorado por la policía y declaró en la comisaría.

Bajo las órdenes del fiscal Aquiles Balbis, personal policial cruzó la calle hasta otra vivienda también señalada por un vecino del lugar como el lugar donde estaba Benjamín. Una mujer atendió a los efectivos y les señaló que no tenía ninguna relación con el hecho. El lugar también sufrió un principio de incendio por personas que estaban alborotadas. Allí se llevaron testigos y también al hermano de quien señalaban como el autor del crimen a la comisaría.

La bronca de los allegados y familiares de Benjamín se mezcló con personas que no tenían ningún tipo de vinculación con el hecho, pero agitaban su bronca contra la llegada de la policía y también contra la prensa. Un cronista de Telefé Noticias fue golpeado en el rostro, mientras que al móvil de Canal 3 le pincharon las ruedas, y debieron retirarse porque no había seguridad. Mientras los disturbios ocurrían, llega el dato a la policía de que un sereno de Celulosa habría hallado el cuerpo, por lo que un grupo de policías que se encontraban en El Espinillo se dirige al lugar a unos metros en Capitán Bermúdez. Luego se supo que fue una mujer la que señaló que el cuerpo se encontraba allí y no el sereno. También los propios amigos fueron al lugar a recorrer el amplio predio y ellos se encontraron con el cuerpo de Benjamín. Para esa hora, el desconcierto y la violencia eran totales, al punto que la policía abandonó el Espinillo en horas de la noche para dirigirse al Monte Celulosa, dejando a la gente que estaba allí totalmente enardecida. La postal de una desorganización policial, donde llegaban policías por órdenes superiores, pero no sabían ni por qué estaban allí. Los jefes de Baigorria y Bermúdez daban indicaciones distintas.

Con un dato más certero, finalmente en horas de la noche, la policía halló  el cuerpo de Benjamín, semidesnudo y con heridas de arma blanca en el cuello y tapado con una chapa. Fuentes del Ministerio de Seguridad confirmaron el hallazgo cerca de las 22 horas.

Paralelamente, un menor fue detenido por una posible vinculación al hecho, que quedó bajo las órdenes de la fiscal Agustina Eiris, de la unidad de Violencia Altamente Lesiva del Ministerio Público de la Acusación, y del fiscal Carlos Covani que ordenó la presencia del gabinete criminalístico.

Horas más tarde, los disturbios continuaron, al menos dos vehículos más sufrieron incendios en Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez.

Sobre las causas, los vecinos señalan que a Benjamín esa noche le robaron la ropa y el celular y que una persona que quiso asistirlo lo engañó y lo habría matado. Pero es solo una de las tantas hipótesis que deberá investigar la Fiscalía.

La desolación es total, una comunidad que pierde a dos jóvenes en menos de diez días. La investigación continúa mientras buscan a otras personas que podrían estar vinculados al hecho. 

La autopsia determinará cómo murió Benjamín, cuándo y si fue trasladado al lugar por varias personas para cubrir el crimen.

 

 

 

 

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