Alumnos de dos escuelas de San Lorenzo protagonizaron una emotiva versión coral de “Stop Crying Your Heart Out”, de Oasis. El proyecto, impulsado por el profesor Pablo Parente, se volvió viral y despertó una ola de mensajes positivos en redes sociales.
Un grupo de chicos y chicas de entre 10 y 12 años logró conmover a cientos de personas con una interpretación cargada de sensibilidad, compañerismo y emoción. Se trata de una versión coral del clásico “Stop Crying Your Heart Out”, de la banda británica Oasis, grabada en uno de los espacios históricos más emblemáticos de San Lorenzo y protagonizada por alumnos de dos instituciones educativas de la ciudad.
La iniciativa reunió a estudiantes de 5° y 6° grado del colegio Santa Rosa de Viterbo junto al coro de la escuela San Carlos, en una producción audiovisual impulsada por el docente de música Pablo Parente, quien desde hace más de veinte años trabaja en el ámbito educativo y desde hace cuatro dirige el coro de San Carlos.
Con uniformes escolares, voces ensambladas y una cuidada puesta estética, el videoclip fue grabado en El Seráfico, en pleno casco histórico sanlorencino. El resultado rápidamente comenzó a circular en redes sociales, donde usuarios destacaron la calidad artística, el mensaje de la canción y la emoción que transmite el trabajo de los chicos.
Según explicó Parente, el proyecto nació con la intención de acercar a los estudiantes a canciones que marcaron generaciones anteriores y, al mismo tiempo, recuperar el valor de los coros infantiles como espacios de encuentro, expresión y trabajo colectivo.
“Queríamos que los chicos vivieran una experiencia completa de producción y que conocieran música que escuchaban sus padres”, contó el docente, quien además destacó que antes de la grabación trabajaron junto a los alumnos el contexto social e histórico de la canción y reflexionaron sobre el mensaje que transmite.
La elección de “Stop Crying Your Heart Out” no fue casual. “Tiene una letra muy positiva, vinculada a la autoestima y a seguir adelante”, señaló Parente.
Uno de los aspectos más valorados del proyecto fue la integración entre estudiantes de distintas instituciones educativas. “Unir a las dos escuelas a través de la música fue algo muy natural. Ver cómo se expresan con tanta pasión genera mucha alegría”, agregó.
La elección de El Seráfico como escenario también tuvo un fuerte componente simbólico. Además de su valor arquitectónico e histórico, representa un espacio de pertenencia para muchos chicos de la ciudad y aportó un marco especial a una producción que combina música, identidad y emoción.