Decreto oficial: el Sable Corvo de San Martín se traslada definitivamente al Regimiento de Granaderos.

El Gobierno fundamenta la medida en razones de seguridad e institucionales, aunque la decisión se enmarca en un conflicto tras la negativa a ceder la histórica arma para el acto del 25 de Mayo.

El presidente Javier Milei formalizó este martes, mediante el Decreto 81/2026, la decisión de trasladar de manera permanente el Sable Corvo del Libertador General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo, ubicado en el barrio porteño de Palermo. La norma, publicada en el Boletín Oficial con las firmas del mandatario y del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, deroga una disposición de 2015 que lo tenía exhibido en el museo.

Justificación oficial y contexto político

En los considerandos del decreto, el Ejecutivo argumenta que el traslado obedece a “razones de seguridad, respeto histórico e institucional”. El texto oficial sostiene que el resguardo en el regimiento “constituye una solución coherente con el legado del Libertador y restituye su contexto histórico propio”, destacando además que el cuartel de Palermo es un Monumento Histórico Nacional vinculado directamente a la figura de San Martín.

Sin embargo, fuentes cercanas al gobierno indican que la medida tiene un trasfondo político inmediato: el profundo descontento del presidente Milei luego de que el Museo Histórico Nacional rechazara, a principios de año, su solicitud de utilizar el Sable Corvo durante el acto protocolar del pasado 25 de Mayo. Aquella negativa desencadenó, en rápida sucesión, el despido del entonces director del museo y, ahora, la remoción definitiva de la pieza más valiosa de la institución.

Una historia de idas y vueltas

El sable, donado al Estado nacional en 1897, ha tenido un itinerario complejo. Luego de sufrir dos robos consecutivos en 1963 y 1965 mientras estaba bajo custodia del museo, un decreto de 1967 dispuso que quedara “definitivamente” bajo la órbita del Regimiento de Granaderos.

Casi cinco décadas después, en 2015, se resolvió un nuevo traslado al Museo Histórico Nacional para su exhibición pública permanente, aunque manteniendo la custodia física a cargo de los Granaderos. El decreto de Milei revierte esa solución mixta y ordena que el emblemático arma retorne a permanecer “en forma exclusiva” en el cuartel de Palermo, cerrando así un nuevo capítulo en la extensa y a veces turbulenta historia de custodia de uno de los símbolos patrios más preciados.