El sector agroexportador cuestionó con dureza el paro convocado por la Federación de Aceiteros

La Cámara de la Industria Aceitera Argentina sostuvo que la medida “tiene una motivación puramente política” y advirtió por el impacto en trabajadores, transportistas y terminales portuarias.

La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) expresó su fuerte rechazo al paro anunciado por la Federación de Trabajadores Aceiteros para este viernes, en el marco del tratamiento de la Ley de Modernización Laboral en la Cámara de Senadores.

Desde la entidad que nuclea al sector agroexportador señalaron que la medida de fuerza afectará la actividad en distintas agroindustrias y terminales portuarias del país, con especial impacto en el complejo sojero y cerealero. Sin embargo, apuntaron que el trasfondo del paro no responde a reclamos sectoriales sino a una “motivación puramente política”.

“La Federación Aceitera decidió nuevamente parar sin otra justificación que la política: movilizar y medirse con los otros sindicatos y agrupaciones sociales”, indicaron desde CIARA a través de un comunicado.

En ese sentido, advirtieron que la protesta no solo repercutirá en el normal funcionamiento de las plantas y puertos, sino también en los propios trabajadores aceiteros, quienes —según la cámara— verán reducidos sus ingresos por la acumulación de jornadas sin actividad en el mes.

Además, remarcaron que la paralización dejará “varados a miles de transportistas, productores, acopios y cooperativas”, y afectará a los múltiples servicios vinculados a la cadena agroindustrial, desde logística hasta tareas complementarias en terminales portuarias.

Por último, desde la entidad empresaria insistieron en que la Argentina necesita “cambios en las reglas laborales para generar empleo genuino”, aclarando que ello no implica desconocer el derecho a huelga, pero sí evitar —según su postura— que se afecte el derecho al trabajo por “razones políticas personales”.

El cruce suma tensión a un escenario ya atravesado por el debate legislativo de la reforma laboral y la creciente conflictividad sindical en uno de los sectores clave para el ingreso de divisas del país.