Hallan un arsenal en Roldán y crecen las sospechas de un plan para atentar contra el gobernador Pullaro

El descubrimiento de armas de guerra enterradas en el Gran Rosario encendió las alertas del Gobierno provincial. La información de inteligencia, que fue corroborada en el terreno, apunta a un posible plan vinculado a una organización narco.

El hallazgo de un arsenal enterrado en la localidad de Roldán activó una fuerte preocupación en el Gobierno de Santa Fe, que ahora investiga la posible existencia de un plan para atentar contra el gobernador Maximiliano Pullaro. A partir de este escenario, las autoridades anticiparon que se reforzarán las medidas de seguridad tanto para el mandatario como para integrantes de su gabinete.

El operativo inicial tuvo lugar a principios de marzo, cuando efectivos de la Central de Inteligencia y Operaciones Especiales del Ministerio de Seguridad provincial encontraron un importante arsenal oculto en barriles, en un terreno baldío cercano a una casa quinta ubicada en calle María Teresa al 700, en Roldán.

Lejos de tratarse de un hallazgo fortuito, el procedimiento se concretó tras la recolección de información proveniente de al menos tres fuentes independientes de inteligencia. Según explicó en Aire de Santa Fe el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, esos datos no solo advertían sobre la existencia de las armas, sino que además vinculaban el arsenal con un posible plan para asesinar al gobernador.

Entre el armamento secuestrado se encontraron un fusil 5.56 marca Norinco, un fusil semiautomático .22 Mossberg con mira Shilba, un fusil Kalashnikov, un fusil Colt calibre .223 con mira holográfica, un revólver Taurus calibre .357 y cuatro pistolas calibre 9 milímetros, entre ellas Tanfoglio, Bersa Thunder y Glock. Se trata de armas de alto poder de fuego, consideradas de uso militar, con capacidad para perforar estructuras y vehículos.

Información de inteligencia corroborada

Desde el Gobierno provincial remarcaron que el nivel de verosimilitud de la hipótesis es elevado, ya que la información que alertaba sobre un posible atentado fue la misma que permitió localizar con precisión el arsenal. “Son fuentes independientes que coincidieron en detalles y que nos llevaron directamente al lugar donde estaban enterradas las armas”, explicó Cococcioni.

El funcionario señaló que, si bien este tipo de versiones suelen circular, en este caso la diferencia radica en que los datos fueron corroborados con evidencia concreta. “Cuando una información de inteligencia se confirma con hechos objetivos, pasa a un nivel superior y obliga a elevar los umbrales de alerta”, sostuvo.

Sospechas sobre una banda narco

Las principales sospechas apuntan a la denominada Banda de Los Menores, una organización criminal que opera en el Gran Rosario y que, según las autoridades, mantiene un alto nivel de violencia pese a que sus líderes se encuentran detenidos bajo regímenes de máxima seguridad.

Entre los nombres vinculados aparece el de Matías Gazzani, señalado como uno de los principales referentes del grupo y actualmente prófugo. Por información que permita su captura, se ofrece una recompensa de 70 millones de pesos.

Según la hipótesis oficial, las órdenes para llevar adelante acciones delictivas —e incluso un eventual atentado— podrían haber sido transmitidas desde las cárceles a través de allegados, pese a las restricciones en el régimen penitenciario.

“El tipo de armas encontradas no se corresponde con delitos comunes. Son armas de guerra, con una potencia balística superior, que pueden perforar barreras físicas. Eso refuerza la hipótesis de que estaban destinadas a un objetivo específico”, indicaron desde el Ministerio.

Refuerzo de seguridad y posibles restricciones

Ante este escenario, el Gobierno provincial evalúa implementar nuevas medidas de seguridad. Entre ellas, se analizan la instalación de barreras físicas en edificios públicos, el refuerzo de controles de acceso y la revisión de protocolos de protección.

Además, se plantea la posibilidad de limitar la exposición pública del gobernador, una medida que genera tensiones debido a la naturaleza de su rol político. “No es sencillo pedirle a un dirigente que reduzca el contacto con la gente o modifique sus rutinas habituales”, reconoció Cococcioni.

El propio Pullaro, conocido por su cercanía con la ciudadanía y su presencia en espacios públicos, deberá evaluar el alcance de estas recomendaciones en función del riesgo.

Mientras tanto, la investigación continúa en curso y no se descartan nuevas medidas judiciales. Desde el Gobierno advierten que, si bien la violencia está contenida por el accionar policial y de inteligencia, las organizaciones criminales siguen activas y el riesgo permanece latente.