La brecha de género en el Gran Rosario se profundiza: las mujeres ganan 37% menos que los varones y siguen a cargo de las tareas del hogar

En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Usina de Datos junto con el Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario presentan una nueva edición del informe sobre desigualdades de género en el Gran Rosario.

Un informe de la Universidad Nacional de Rosario revela que la desigualdad laboral y salarial no solo persiste, sino que se agravó en el último año, con una brecha de ingresos que trepó 10 puntos porcentuales.

A pesar de los avances en materia de derechos y de una participación laboral femenina en crecimiento, las mujeres del Gran Rosario continúan enfrentando una estructura social que reproduce desigualdades en todos los ámbitos. Así lo demuestra la decimoséptima edición del informe “Desigualdad de género en números”, elaborado por la Usina de Datos junto al Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), presentado en el marco del 8M.

Los datos correspondientes al tercer trimestre de 2025 son contundentes: las mujeres ganan en promedio un 37,4% menos que los varones en su ocupación principal, lo que representa un incremento de 10 puntos porcentuales respecto del año anterior. A nivel nacional, la brecha salarial simple alcanza el 29,3%.

Pero la desigualdad no se limita al bolsillo. El informe revela que el 72% de las personas que realizan tareas del hogar en el aglomerado Gran Rosario son mujeres, una proporción que se mantiene prácticamente inalterada en los últimos seis años. Esta distribución desigual del trabajo no remunerado constituye, según las investigadoras, uno de los principales condicionantes de la inserción laboral femenina.

Mercado laboral: más desempleo y precarización

La tasa de actividad femenina se ubicó en el 54,9%, frente al 75,9% de los varones. Al mismo tiempo, la desocupación afecta al 9,2% de las mujeres, mientras que entre los varones es del 8,6%. La brecha se amplía en la población joven: el 23,9% de las mujeres de 14 a 29 años está desocupada, contra el 13,9% de los varones de la misma franja etaria.

La calidad del empleo también presenta marcadas diferencias. Entre las mujeres asalariadas, el 34,4% no cuenta con aportes jubilatorios —indicador de informalidad—, frente al 32,1% de los varones. Además, solo el 4,1% de las mujeres ocupadas accede a puestos de jefatura o dirección, mientras que en los varones ese porcentaje asciende al 8,1%.

La brecha que no se explica por educación ni experiencia

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la denominada “brecha ajustada”. Aplicando un modelo econométrico que elimina el efecto de variables como la edad, la antigüedad o el nivel educativo, se observa que las mujeres del Gran Rosario ganan por hora un 20% menos que los varones solo por el hecho de ser mujeres. En el total de aglomerados urbanos del país, esa cifra es del 10%.

“Este componente residual refleja la penalización estructural que el mercado impone a la fuerza de trabajo femenina, independientemente de su cualificación”, señala el documento.

La seguridad social, un espejo de las desigualdades

Las trayectorias laborales más fragmentadas y la mayor incidencia de la informalidad se proyectan en la vejez. En la provincia de Santa Fe, más del 80% de las mujeres jubiladas accedieron al beneficio mediante moratorias previsionales, frente a una proporción mucho menor de varones. Con la finalización de la moratoria en marzo de 2025, el acceso a la jubilación se restringe para quienes no cuentan con 30 años de aportes efectivos, lo que impactará de manera diferencial en las mujeres.

A esto se suma que los haberes previsionales femeninos son inferiores: las jubilaciones sin moratoria de las mujeres son un 12,7% más bajas que las de los varones, y si se consideran todas las jubilaciones, la brecha se amplía al 31,3%.

“Los datos no son un fin en sí mismo”

Desde la UNR remarcan que la producción de estadísticas con perspectiva de género es una herramienta fundamental para visibilizar desigualdades y orientar políticas públicas. “Los datos muestran que las brechas no responden a factores aislados sino a una estructura social que reproduce desigualdades en el acceso al trabajo, los ingresos y la protección social, reforzadas por la desigual distribución de las tareas de cuidado”, concluye el informe.

El estudio completo está disponible en el sitio web de la Universidad Nacional de Rosario.