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Más deudas con nuestras infancias

Por Carlos Alfredo Rinaldi (Abogado – Especialista en Derecho de Familia)

Un dato que alarma: el 46% de los niños de 8 años que participaron en 2019 del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) de Lectura en 3er grado de Argentina, se ubican en el nivel más bajo de lectura (nivel I). La cifra asciende al 61,5% si se mira a los estudiantes del tercil de menor nivel socioeconómico, mientras que desciende al 26,3% entre los estudiantes del tercil de mayor nivel socioeconómico. Y otro apunte no menor: las evaluaciones se hicieron antes de la pandemia, que dejó a millones de chicos fuera de las aulas por casi un año y medio.[1]

De acuerdo al puntaje obtenido, la prueba agrupa a los alumnos en 4 niveles. Al leer textos adecuados a su edad, los alumnos en los niveles II al IV son capaces de al menos localizar información o relaciones presentadas literalmente y realizar inferencias a partir de información sugerida, destacada o reiterada. Los alumnos en el nivel I no son capaces de hacerlo.

En Argentina, solo 1 de cada 10 alumnos (14%) se ubica en el nivel de desempeño más alto (nivel IV) en lectura. Para la región, el promedio es 2 de cada 10 alumnos (21%) en ese nivel. En Brasil (30%) y Perú (30,8%), 3 de cada 10 alumnos alcanzan el nivel más alto.

En todos los países que participaron de la prueba, el nivel de aprendizaje de lectura de los alumnos se asocia con el nivel socioeconómico: los estudiantes del tercil más alto obtienen mejores resultados que sus compañeros del tercil más bajo. Eso no quiere decir que todos los estudiantes de mayores recursos obtengan buenos resultados: en Argentina, solo el 26,4% de los alumnos del tercil socioeconómico más alto alcanzan el mejor desempeño en lectura (nivel IV)

Ya lo hemos planteado en otra oportunidad,[2] la verdadera y más grave deuda que afronta el Estado Argentino es con las infancias.

Es que los datos aportados, más allá de su especificidad, son la muestra de una ausencia concreta de políticas públicas sobre la incorporación de la destreza/competencia lectora, la que resulta cabal para la formación de mejores ciudadanos.

Esta falencia en el Sistema Educativo deja al descubierto; primero, una grave inobservancia de una de las obligaciones fundamentales del Estado (proveer a la calidad educativa), pero también, una clara muestra de la falta de compromiso para con la construcción de una ciudadanía más libre y crítica.

Una ciudadanía con escaso manejo de la competencia lectora carece de las herramientas simbólicas para comprender su contexto, formular conclusiones sobre la realidad social, y, sobre todo, practicar decisiones autónomas. Trayendo a colación las conclusiones de Guillermo O´Donnell, estamos construyendo una “Ciudadanía de baja Intensidad”.

Argentina ha institucionalizado una “Democracia Delegativa”[3], en la que la ciudadanía se ejerce alternativamente frente al compromiso de cada calendario electoral, “delegando” en los representantes elegidos toda la libertad para hacer sin compromiso de rendir cuentas, conforme los alcances de un “mandato remoto”. El ciudadano descontento, reemplaza las atribuciones ciudadanas y constitucionales de “peticionar y controlar a las Autoridades”, por un cómodo discurso de resignación y antipolítica frente a cada contienda electoral, que termina siendo un espacio de disputas para “políticos profesionales” desentendidos de los reales problemas del electorado.

En este escenario poco auspicioso, no entender o relativizar los alcances de esta “tragedia educativa”, contribuye a validar una práctica de exclusión. Se condena a cientos de niños/as a conformarse con ser futuros ciudadanos menguados en sus capacidades de participación, no por mera pertenencia a sectores socioeconómicos más o menos desaventajados (más arriba, hemos apuntado que ello no condiciona desempeños); sino por una clara inacción del Estado frente a una necesidad que debe atender inexcusablemente. La Educación, no se negocia.  


[1] Estos guarismos surgen del informe preparado por Guillermina Tiramonti (FLACSO), Eugenia Orlicki y Martín Nistal (Observatorio de Argentinos por la Educación), para el que analizaron los resultados del ERCE de Lectura de 2019 coordinado por la UNESCO y del que participaron 16 países de la región.

[2] https://pregon.me/la-verdadera-deuda-es-con-las-infancias/

[3] Nos enseña el Politólogo argentino, Guillermo O´Donnell; “…Las democracias latinoamericanas enfrentan el desafío de evolucionar desde “el formalismo”, hacía un proceso de “plena realización de derechos” (Ciudadanía plena). Es que el fenómeno de la mera “delegación”, de la “democracia delegativa”, se ha tornado insuficiente para dar respuestas a las cuentas pendientes de sociedades cada vez más desiguales e indiferentes a fomentar canales de participación ciudadana (Ciudadanía de baja intensidad). Es que históricamente, la noción de Democracia estuvo emparentada con el instituto clásico del “voto”. Asignándole a este último, el carácter de causa fuente y fin de la participación popular, desconociendo que nuestros deberes de ciudadanos van más allá de elegir representantes a quienes “delegar” atribuciones de representación…” (cfr. Caggiano, Sergio, Grimson, Alejandro [Coordinadores], Antología del pensamiento crítico argentino contemporáneo, Clacso, 2015)

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