Puerto Gaboto: dictan prisión preventiva para la pareja que guardaba un arsenal en su casa

La justicia ordenó esta semana la detención preventiva de dos personas acusadas de integrar una banda narcocriminal y de ocultar un importante arsenal de guerra en una vivienda de la localidad santafesina.

La decisión fue tomada por la jueza Melania Carrara, quien hizo lugar al pedido de la fiscal Paula Barros y dispuso dos años de prisión preventiva para Evelyn Acuña y Claudio Liserra. La pareja fue detenida hace diez días en un operativo realizado por Gendarmería Nacional en una casa de calle Almagro, en Puerto Gaboto.

Un hallazgo que sorprendió a los investigadores

Durante el allanamiento, los efectivos secuestraron 18 armas de fuego —entre ellas varias pistolas Glock—, 39 cargadores, más de 1.600 municiones, 12 teléfonos celulares y 33 mil dólares en efectivo. El volumen del material llevó a los pesquisas a calificar el hallazgo como un “miniarsenal”, y activó alertas sobre su posible vinculación con hechos delictivos previos.

Según precisó la fiscalía, tras las pericias balísticas se determinó que algunas de esas armas habían sido utilizadas en tiroteos ocurridos en 2022, 2023 y 2025.

Conexión con el narcotráfico

En la audiencia, la fiscal Barros vinculó a Liserra —a quien señaló como “Artur” o “Papi” en base a escuchas telefónicas— con la banda liderada por Claudio “Morocho” Mansilla y su pareja, Jessica “La Fea” González. Además, reveló que el acusado estaba viviendo en la casa de Daiana Boassi, mujer ya condenada en la causa contra la organización de Fran Riquelme.

A Liserra se le imputaron 17 hechos de tenencia ilegítima de arma de fuego —de uso civil y de guerra—, encubrimiento balístico en nueve ocasiones y comercialización de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas organizadas.

En tanto, Acuña fue acusada por los mismos delitos en calidad de coautora, más el encubrimiento de un chaleco balístico.

“Ella no tiene por qué estar acá”

Durante la audiencia, Liserra tomó la palabra para desligar a su pareja. “A ella la conozco hace muy poco. La policía me buscaba a mí, ella no tendría que estar implicada”, dijo el hombre, quien se mostró visiblemente desmejorado y con problemas de salud.

La defensa de Acuña, a cargo de Patricia Ríos, sostuvo que su clienta es trabajadora sexual y que mantenía un vínculo reciente con Liserra. “Es una mujer vulnerable. Estaba con sus dos hijos en la vivienda, ya los había anotado en la escuela del pueblo. No hay pruebas de que supiera de la existencia de las armas”, argumentó.

Por su parte, la defensa de Liserra intentó despegar a su representado del apodo “Papi” y aseguró que las armas fueron halladas en un vehículo abandonado dentro del terreno. “Él no sabía que estaban ahí”, afirmó su abogada.