Joven con trastorno alimentario mirando redes

Alerta sobre redes sociales: jóvenes y riesgo de trastornos alimentarios

Cada vez más adolescentes conviven con una presión estética constante que afecta su salud física y emocional. Un nuevo estudio reveló que el uso intensivo de redes sociales incrementa notablemente el riesgo de trastornos alimentarios en jóvenes, debido a la comparación permanente con cuerpos irreales y contenidos que glorifican la delgadez extrema o la musculatura perfecta. La exposición diaria a filtros y algoritmos que premian la “perfección” está impulsando insatisfacción corporal y comportamientos dañinos.

Las redes sociales se convirtieron en un espejo que distorsiona la forma en que los adolescentes y jóvenes se miran a sí mismos. Cada foto retocada, cada filtro y cada cuerpo idealizado alimentan comparaciones que generan malestar. Un estudio del área de Dietética de la Facultad de Salud Pública de Bytom determinó que casi la mitad de las personas entre 16 y 25 años posee riesgo elevado de desarrollar problemas vinculados a la alimentación. La presión estética ya no aparece solo en fechas especiales: surge cada vez que se abre una app.

Cómo las redes sociales aumentan el riesgo de trastornos alimentarios en jóvenes

Los especialistas alertan sobre comportamientos que pueden indicar un trastorno alimentario. Entre ellos, saltarse comidas, contar calorías de forma obsesiva, entrenar en exceso, comer a escondidas o evitar reuniones donde haya comida. Estos signos no representan una etapa pasajera; requieren acompañamiento profesional inmediato.

La comparación constante con cuerpos irreales afecta la autoestima y modifica la relación con la comida, el ejercicio y el propio cuerpo. El algoritmo favorece imágenes “perfectas”, aunque estén editadas y no reflejen la vida cotidiana. Esto genera frustración, ansiedad y búsqueda de cuerpos imposibles.

Para prevenir, los profesionales recomiendan cambiar la conversación sobre el cuerpo. Promover la diversidad corporal, cuestionar los mensajes que vinculan belleza con delgadez y revisar el contenido consumido en redes. Hacer pausas digitales, elegir perfiles saludables y aprender a distinguir lo real de lo editado marcan una diferencia.

La intervención temprana es fundamental. Los trastornos alimentarios no son decisiones personales: son enfermedades que necesitan tratamiento nutricional, apoyo psicológico y un entorno que acompañe sin juzgar. Hablar del tema, escuchar con empatía y ofrecer ayuda profesional son pasos esenciales para proteger la salud de los jóvenes.

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