Los fondos se distribuyeron en cuentas abiertas de manera apócrifa en otros bancos, cuyos titulares parecían ser ficticios. Martín Maggiori, propietario de la empresa de servicios “La Barquita”, fue víctima
Los fondos se distribuyeron en cuentas abiertas de manera apócrifa en otros bancos, cuyos titulares parecían ser ficticios. Martín Maggiori, propietario de la empresa de servicios “La Barquita”, fue víctima