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Voley – Hernán Pesci: «El jugador argentino hace diferencia en muchos lugares porque lleva a los demás a la superación constante»

Por Nicolás Urbinati (Corresponsal en España)-   El «Caminante no hay camino, se hace camino al andar» de Joan Manuel Serrat  podría ser el  leitmotiv  de Hernán Pesci, este  ex  Punta-Receptor   del recordado Rosario Sonder protagonista de  la Liga Argentina de Voley  (LAV) por mediados del 2000 que actualmente  busca dejar su  huella   desde otra función y en la otra parte del mundo.  Radicado desde hace unos años en España, este bonaerense de 47 años  viene ganando enteros y pisando fuerte en la Superliga Masculina 2 de la RFEVB, certamen en el que consiguió el ascenso  de categoría en su primera experiencia y en la que pretende seguir creciendo.

Pasaron ya varios años de la decisión pero,  ¿cómo se dio ese paso de jugador a entrenador y qué balance hace, hasta el momento, de su nueva función?

HP- El momento de la decisión fue tan rápido que no me dio tiempo de pensar en nada y se produjo por una situación personal. En el 2011-12 me encontraba jugando en Lanús y a finales de ese año sucedió un problema de salud con mi Padre, que era una figura muy importante para mí en el día a día del vóley, por lo que al final de esa temporada estaba con la incertidumbre de seguir   o no ya que no estaba disfrutando de lo que hacía  debido a que todavía no había asumido lo sucedido. En esos momentos me llama Juan Manuel Barrial, quien había tenido como técnico en Rosario Sonder, y me ofrece trabajar con él y le dije que sí sin dudarlo porque además ya tenía en claro que quería ser entrenador una vez que le pusiera fin a mi carrera.  Por lo que así comenzó esta historia en la que dejé de ser jugador para aprender a estar del otro lado.  No me arrepiento en lo más mínimo de la decisión tomada pero debo reconocer que, pasado unos meses e ir acomodándome a la nueva vida, me costó un poco dejar de ser jugador.  Desde la temporada 2012-13 hasta la 15/16 estuve trabajando con Barrial aunque en ese año tomé  en solitario la conducción de Ferro Carril Oeste, mientras seguía siendo asistente de él en Liga Nacional, y ya sí en 2016 inicié mi carrera individual. Hoy  me toca guiar a un equipo muy joven para que sean cada vez  mejores,   mientras que la temporada anterior eran un poco más mayores,  pero la verdad que uno medianamente conoce el camino por donde hay que ir para que las cosas salgan bien y eso es lo que se debe transmitir a los chicos.  El pasado torneo me fue muy bien en cuanto a resultados en otro equipo pero año tras año esto cambia; un día te toca trabajar en una Liga  más profesional como cuando estuve con Barrial y ahora ser parte de un equipo y de un club en crecimiento y se disfruta plenamente de igual manera.

Esta es su segunda temporada en  España,  ¿qué balance puede hacer de su período por San Sadurniño de Ferrol – A Coruña,  y Xátiva Voley de Valencia?

HP- Estos dos años de trabajo en España fueron positivos; sobre todo por la inserción al lugar, por conocer el sistema, aquí también hice el curso de entrenador, la costumbre y la gente. Cuando uno es extranjero la exigencia es mayor, tanto como jugador como entrenador, todo es aprendizaje y me ocupo de mejorar para seguir entendiendo dónde uno está y cómo tiene que hacer las cosas para que vayan bien. Tuve la posibilidad de empezar  en San Sadurniño con  un equipo que tenía marcado un objetivo que se logró, podría haber tocado o no pero nosotros trabajamos siempre para alcanzar esa meta, salió todo maravilloso logrando  un resultado deportivo único, que se da cada tanto, y el proceso fue un aprendizaje. Hoy me toca estar en un conjunto  donde los objetivos son distintos al de la temporada pasada pero no por eso uno deja de querer que su equipo y jugadores sean cada vez mejor  y que entiendan que el único camino para avanzar es entrenar a conciencia, superándose y exigiéndose.  Si Dios quiere, la carrera de entrenador para mí está comenzando y deseo que sea larga. Va a depender mucho de lo que busque, de lo que quiera y de los espacios que tenga pero nunca renunciando al trabajo con el que nos nutrimos  de toda la vida.  

Los Pesci (Hernán y su hermano, PF del equipo) celebrando el título y el ascenso de San Sadurniño a la Superliga

A qué se debió ese cambio de club entre un  San Sadurniño con el que ascendió a Primera y el seguir entrenando en el Ascenso, en este caso  al    Xátiva Voley?

HP- Decisiones dirigenciales. No hubo ningún problema ni nada extraño, sólo que a nivel club se tomó una decisión, que respeto aunque no la comparto, pero no sólo por mí, que era el entrenador y conductor del grupo, sino por los jugadores ya que se desarmó la plantilla que logró el ascenso.  Lo que más lamento es que se desmontó todo un proceso y proyecto de algo  que para esta etapa que le toca afrontar al equipo, necesitaba estabilidad. Había un acuerdo de palabra con jugadores y con nosotros para continuar pero un día llegó la noticia que cambiaba todo.  Hay que aceptarlo, aunque no lo comparto  porque me parece que lo que se logró no fue poco  y cambiar de categoría tiene su impacto también, pero si se modifica todo pasa lo que está  ocurriendo ahora donde  en el mismo curso ya han  variado entrenadores y jugadores.  Así son las cosas y hay que seguir trabajando. Ahora estoy en Xátiva  que tiene otros objetivos deportivos a nivel resultados,  no estar en zona de descenso y de mitad de tabla para arriba lo que sea, con una estructura de trabajo inferior a San Sadurniño y con eso hay que seguir demostrando las capacidades y lo que uno quiere.  Soy agradecido de tener posibilidad de trabajo no siendo local, eso quiere decir que algo bueno uno va haciendo.

«La carrera de entrenador para mí está comenzando y deseo que sea larga«

Con su experiencia en ambos países, ¿cómo califica  la Liga de  Voleibol español y qué similitudes y diferencias encuentra con la Argentina?

HP- En estos dos últimos años en España, el nivel de competencia subió mucho porque se fue reforzando con jugadores de experiencia y extranjeros aunque en la Superliga 1 continúa habiendo una brecha muy grande entre los primeros equipos y el resto. Pero esto es muy parecido a lo que sucede en Argentina  donde, por ejemplo, tuve la posibilidad de trabajar en Ferro durante cinco temporadas y si bien no jugamos Liga Nacional, disputamos una clasificación a la A2.  Hoy veo lo que era la  Liga Argentina, que tuvo momentos muy malos en la cual sólo intervenían siete equipos y todo era una lucha para todos, y en la actualidad hay una A2 que tiene mucha resonancia, buen número de equipos y jugadores jóvenes con proyección,  en tanto que la Liga Nacional empieza nuevamente a ser altamente competitiva. Las estructuras son las que marcan la diferencia, te ayudan o te destruyen. Aquí los viajes, las instalaciones y disposiciones para entrenar son distintas pero el trabajo  es el mismo en todos lados, el que uno hace y el que logra que se haga.

Cómo sería o definiría el  prototipo medio  del voleibolista español?

HP-  El jugador español tiene un nivel muy alto y en muchos casos falta explotarlo aún más y creo que eso depende mucho del entrenador. De lo que  a mí me tocó vivir   con ellos fue el hecho de convencerlos, en el buen sentido, en ser todavía más aguerridos y luchadores para buscar romper los límites y lograr mejoras. En los dos equipos donde estuve,  los españoles me brindaron todo, ninguno hizo la plancha, a todos les gustó las formas, lo que buscábamos y de ahí los resultados obtenidos.

Xátiva VB, de la Superliga Masculina 2 de la RFEVB 21-22

Por qué  históricamente la Liga española no suele ser  plaza fuerte o seductora  para el jugador argentino?

HP- En los últimos años sí vinieron bastantes porque había bajado un poco el nivel en Argentina, el país está complicado y  a los clubes se les hace muy difícil sostener un equipo de Liga A1 o A2.  Creo que en su momento  no habían muchos argentinos  aquí porque monetariamente no se hacía mucha diferencia y había un buen nivel competitivo allí  pero ahora con la economía como está, empiezan a venir para acá. El jugador argentino hace diferencia en muchos lugares porque lleva a los demás a la superación constante.

«En Rosario fueron muchos años, divididos en dos períodos, de los buenos y de los malos aunque la verdad que fue un proceso hermoso.»

Tuvo o cuenta con argentinos en sus plantillas?

HP- Si, actualmente tengo dos y estoy contento,  en líneas generales,  con la selección de coterráneos que hice para trabajar.  Iván Potensky, en San Sadurniño, nos dio ese  revulsivo de competitividad y de armado de grupo y hoy en día está disputando la Superliga. Vino aquí, entendió lo que tenía  que hacer, lo llevó a cabo y a mí me dio una gran satisfacción personal y profesional. Y  en Xátiva tengo a Sebastián Barrial, de 21 años, que se acopló muy bien al equipo y también está ofreciendo  ese plus de querer dar más como jugador además de hacer grupo,  que eso es muy importante en una plantilla  juvenil que estudia o trabaja y es semi profesional. Y Mauro Aguilera se incorporó hace muy poco, con 30 años  afronta  su primera experiencia  en el exterior,    y lo que pretendemos es que nos solucione lo que nos falta deportivamente. El equipo está funcionando bien, estamos en mitad de tabla que era un poco el objetivo inicial, y con posibilidades de seguir creciendo.

 Qué raconto puede hacer de  los equipos que forjaron su carrera deportiva ?

HP- El  inicio fue en el club San Fernando, que era el patio de mi casa. Ahí comencé jugando al voley, porque también lo hacían mi primo y mis compañeros de colegio, y estuve hasta los quince años. Luego me fui a River Plate donde viví diez años de mucho aprendizaje, con  buenos y malos momentos, en el que pasé de ser jugador de Inferiores a llegar a Primera y hacerme Profesional.  Posteriormente jugué en Vélez Sarsfield  y pasé dos años muy buenos más allá de la incertidumbre inicial de no saber cómo podía llegar a rendir luego de tantos años en otro club  y contra rivales de toda la vida. Y después tuve un paso muy fugaz por  Boca Juniors, con el que disputé el torneo Metropolitano que duró cinco meses y no hubo posibilidad de adaptación al club.  Luego llegó el andamiaje por Liga Argentina donde  lo comencé a transitar  con Vélez y Club de Amigos. La verdad que no tengo malos recuerdos de ninguno de los clubes donde estuve, de hecho siempre fui de pensar en quedarme un tiempo en los lugares porque no me gustaba cambiar a cada rato. En Chubut y en Misiones las estancias fueron muy breves  por diferentes motivos y si bien no la pasé mal tampoco estuve el tiempo necesario.  En Rosario fueron muchos años, divididos en dos períodos, de los buenos y de los malos aunque la verdad que fue un proceso hermoso. Las primeras temporadas competimos a un muy alto nivel, llegando a una semifinal y a una Final de Liga, respectivamente, con Juan Manuel Barrial como entrenador y en mi segundo paso se hizo un digno papel con un equipo juvenil.   Tengo recuerdos maravillosos de esa etapa, similares a los de Vélez y Club de Amigos, ya que además de ser jugador de voley, uno también es parte del crecimiento del equipo. A lo largo de mi carrera tuve grandes entrenadores, como Fabián Armoa y Juan Manuel Barrial, de los cuáles aprendí mucho y, ahora,  en esta nueva faceta intento trasladar esas enseñanzas en mi carrera.

Mítica camiseta de Rosario Sonder Voley, subcampeón de la Liga Argentina 2005-06

Y su paso  por el extranjero  qué  le dejó?

HP-  Es todo un aprendizaje de vida dentro del bagaje deportivo. En el 2003-04  hice mi primera salida viniendo a España a jugar en el Karpin de Vigo y fue una maravillosa experiencia. Pero ahí también se comunicó conmigo Juan Manuel Barrial para saber si quería ir a jugar a Rosario para su equipo y me convenció inmediatamente. No me arrepiento de la decisión porque disfruté mucho de lo que hizo el equipo y, en especial, de estar con la familia.  También tuve la posibilidad de ir a jugar dos veces a Bahrein, primero la Copa Árabe en Jordania y luego en la liga doméstica de ese país,  y un paso breve por Bolivia para participar en  la fase final de una competición muy corta.

Qué objetivos personales y profesionales tiene para el corto y mediano plazo?

HP-  Mi objetivo es llegar al máximo y que esta profesión sea mi forma de vida hasta que un día algo diga basta. Vine a España con la idea de hacer otra cosa y apareció esta posibilidad de ser Entrenador y la tomo porque es lo que me gusta. Quiero y me preparo para llegar lo más lejos posible, dónde sea y cómo sea. Lógicamente sé que no es fácil, que hay que esforzarse y renunciar a situaciones cómodas para lograr objetivos. Pero, así como se les pide a los jugadores que rompan límites, de este lado también hay que hacerlo.

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