
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicará este miércoles el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a julio, y las proyecciones privadas anticipan un aumento cercano al 2%, por encima del 1,6% registrado en junio.
Según la Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, se estima una suba intermensual del 1,8% para julio. Sin embargo, algunas consultoras, tras conocer que la inflación en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 2,5%, ajustaron sus pronósticos y prevén que el índice nacional podría oscilar entre 1,9% y 2,2%.
Esta posible aceleración se da en un marco de traslado gradual de la devaluación del dólar a los precios internos, aunque, por ahora, ese impacto parece controlado.
En junio, la inflación fue del 1,6%, una décima más que en mayo (1,5%), marcando una tendencia alcista que, de confirmarse en julio, reforzaría la preocupación por un repunte inflacionario en el segundo semestre.
Si bien el acumulado del primer semestre ya refleja una inflación significativa, aún es pronto para proyectar el cierre del año. Los datos sugieren que, aunque el dólar ha presionado sobre costos productivos y logísticos, su efecto en los precios minoristas no se ha manifestado con toda su fuerza.
De confirmarse una inflación del 2% o más, el Gobierno y el BCRA podrían enfrentar presiones para ajustar su política monetaria. En ese escenario, no se descarta:
La evolución del IPC en los próximos meses será clave para determinar si la inflación se estabiliza o si vuelve a escalar, en un contexto económico aún marcado por la incertidumbre.