
El dato del Indec marcó una aceleración respecto a febrero y consolidó nueve meses consecutivos de subas. El Gobierno proyecta una desaceleración de la inflación a partir de abril, aunque persisten presiones internas y externas.
La inflación volvió a acelerarse en marzo y encendió nuevas señales de alerta sobre la evolución de los precios. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento del 3,4% en el tercer mes del año, lo que representa una suba de 0,5 puntos porcentuales respecto a febrero.
Con este resultado, la inflación acumuló un 9,4% en lo que va de 2026 y alcanzó el 32,6% en la comparación interanual. Se trata, además, del nivel más alto desde marzo del año pasado, confirmando una tendencia de aceleración sostenida que ya suma nueve meses consecutivos.
Entre los principales factores que impulsaron el incremento se destacan la suba de combustibles —impactada por el contexto internacional—, ajustes en tarifas y el efecto estacional del inicio del ciclo lectivo. En ese marco, los precios regulados lideraron los aumentos con un 5,1%, seguidos por el IPC núcleo (3,2%) y los estacionales (1%).
El informe del organismo estadístico detalló que el rubro Educación encabezó las subas con un 12,1%, en línea con el comienzo de clases, seguido por Transporte (4,1%), impulsado por el alza en combustibles, tarifas y pasajes. En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a tener fuerte incidencia en el índice general, especialmente por el aumento en carnes y derivados.
En contraste, los menores incrementos se registraron en Bienes y servicios varios (1,7%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%).
Tras la difusión de los datos, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte de la aceleración al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios internacionales, especialmente en energía y transporte. Además, sostuvo que la economía continúa atravesando un proceso de corrección de precios relativos.
De cara a los próximos meses, el Gobierno mantiene la expectativa de una desaceleración inflacionaria. Relevamientos privados de las primeras semanas de abril muestran una moderación en el ritmo de aumento de alimentos, un rubro clave en la dinámica del índice.
En esa línea, el último informe del Banco Central de la República Argentina proyecta una inflación del 2,7% para abril y anticipa una tendencia descendente gradual, que podría acercarse al 2% mensual hacia agosto.
No obstante, los analistas advierten que el comportamiento de los precios seguirá condicionado por variables como el tipo de cambio, la política monetaria y el contexto internacional, en un escenario que aún presenta incertidumbre.