
El aumento de combustibles que comenzará a regir desde septiembre impactará directamente en los precios de nafta, gasoil y, de manera indirecta, en los alimentos y la economía en general. Esta medida, anunciada por el Gobierno nacional a través del decreto 617/2025, busca recuperar ajustes pendientes en los impuestos sobre los combustibles líquidos que habían sido postergados en los últimos meses.
Especialistas advierten que esta suba se suma a otros ajustes previstos en tarifas y servicios, afectando los bolsillos de los consumidores y la actividad productiva, que según algunos analistas ya se encuentra en “estado de recesión”. La inflación en alimentos, que alcanzó un 3% en agosto, podría acelerarse debido a estos cambios, afectando frutas, verduras, bebidas, panificados y carnes.
El decreto 617/2025 reemplaza al 466 de mayo de 2024 y justifica la medida como necesaria para fortalecer las cuentas fiscales ante nuevas leyes aprobadas por el Congreso. Desde 2018, los impuestos sobre combustibles se actualizan trimestralmente según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec, aunque fueron postergados varias veces para moderar el impacto en la economía.
1º fase (1 al 30 de septiembre de 2025):
2º fase (desde 1° de octubre de 2025):
Se aplicará el incremento total acumulado de 2024 y del primer y segundo trimestre 2025, completando la actualización de los montos de impuestos pendientes.
El incremento en combustibles y transporte afectará la inflación de alimentos. Según la consultora LCG, los precios en agosto subieron 3%, con frutas (+6%), bebidas e infusiones (+4,6%), verduras (+3%), panificados (+2,5%) y carnes (+2,5%). También se registra un traslado parcial del aumento del dólar, que alcanzó 1.370 pesos.