Camión de Logística La Serenísima saliendo de una planta productiva en Argentina tras la compra de Arcor y Danone

El fin de una era: Arcor y Danone se quedan con el control total de La Serenísima

Lo que comenzó como una alianza estratégica, hoy es el movimiento empresarial más importante de la industria alimenticia. En consecuencia, los grupos Arcor y Danone alcanzaron un acuerdo definitivo para adquirir el 100% de Mastellone Hermanos. Esta es la firma detrás de la emblemática marca La Serenísima.

La operación se ejecutó a través de Bagley Latinoamérica. De este modo, se pone fin a una tensa negociación que comenzó en abril de 2025. Por lo tanto, la familia Mastellone y el fondo Dallpoint ceden el 51% del capital que aún conservaban. Así, se cierra un ciclo histórico para una de las empresas más tradicionales de la Argentina.

La Serenísima unificada: un gigante lácteo con 11 plantas productivas

Con esta adquisición, Arcor y Danone no solo compran una marca; están construyendo un ecosistema integrado que va desde la recolección de leche en los tambos hasta la logística de distribución más potente del país. El nuevo esquema unificará tres pilares fundamentales: el negocio de Mastellone, las operaciones de Danone en Argentina y la red de Logística La Serenísima.

¿Qué significa esto para el mercado?

  • Portafolio completo: La nueva estructura controlará desde leches básicas y mantecas hasta yogures, postres y quesos de alto valor agregado.
  • Capacidad industrial: Contarán con once plantas productivas distribuidas en la región.
  • Dominio logístico: Se apalancará la capilaridad comercial de Arcor para llegar a cada rincón del país con productos frescos.

Un contexto de balances rojos y alta concentración

La salida de la familia Mastellone ocurre en un escenario complejo. Pese a que La Serenísima logró procesar más de 1.480 millones de litros de leche en 2025 y facturó $1,88 billones, el ejercicio cerró con una pérdida neta superior a los $65.000 millones.

Este dato explica, en gran parte, la necesidad de esta fusión: el sector lácteo enfrenta costos crecientes que erosionan la rentabilidad, incluso manteniendo altos volúmenes de venta. La “avanzada” de Arcor y Danone marca una tendencia clara hacia la concentración industrial, buscando eficiencia operativa para sostener a un gigante que es, en definitiva, el corazón de la heladera de los argentinos.