Vie 22 May 2026
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Una pulseada, una pelea, un robo y una muerte. Las últimas horas de Benjamín que murió solo, descalzo y apuñalado

El fiscal Aquiles Balbis hizo un extenso recorrido de las últimas horas de Benjamín Scerra que estremecieron hoy durante la audiencia imputativa, por la crueldad y la saña con que los Hereñú terminaron con la vida de un joven de 19 años cuyo sueño era juntar dinero para viajar a Italia para reencontrarse con su mamá.  Su destino cruel culminó debajo de unas chapas, descalzo y ensangrentado por las múltiples puñaladas.

En el banquillo estaban Darío “Monta” Hereñú y Luciano “Tuta” Hereñú, tío y sobrino, quienes viven en Granadero Baigorria en la zona de El Espinillo. No se reveló en la audiencia si se conocían previamente con Benjamín, pero formaron parte de una noche que comenzó con un juego de manos y que terminó con Benjamín golpeado y despojado de sus pertenencias, como sus zapatillas, su celular y una campera, que con un tajo en la espalda, producto de las puñaladas, Luciano intentó vender en el barrio.

La cronología comienza luego de que Benjamín acompaña ese sábado 9 de mayo, ya pasadas las 00.00 h, a su amigo Kevin hasta su casa. Llegan a Presidente Roca y El Rosedal de Granadero Baigorria y se despiden. Esa noche, Benjamín tenía intenciones de ir a bailar al boliche El Templo y así había quedado con un amigo por Instagram, pero nunca llegó. Antes se cruzó con Alexis Hereñú y su pareja Ailén, que llevaban una bicicleta con una carga pesada en el caño. Las cámaras de vigilancia los ubican a los tres caminando. Alexis lo invitó a la casa de su padre, en el interior del barrio El Espinillo, para hacer una “ranchada”; pero allí comienza una discusión entre los distintos integrantes de la familia Hereñú, por lo que el padre los echa  y allí se trasladan Alexis, Darío, Fabiana y Luciano Hereñú con Benjamín a la casa de Alexis, en la bajada Electroclor, en la zona del Monte.

Ya en la casa de Alexis, su hermano Darío y Benjamín comienzan a jugar a la pulseada de manos. Darío dice: “Ya me cansaste” y lo empujó para pelear afuera de la finca,  Darío y Benjamín se trenzaron en lucha para terminar en el portón de ingreso de la vivienda contigua. Benjamín le reclamaba la devolución de su teléfono celular que le había sustraído Darío. En esa situación, Luciano fue a buscar a Alexis, quien se encontraba en su casa y salió de la misma portando una cuchilla de tipo carnicero, mientras manifestaba: “¿Quién es el que tiene la faca?”, abordando junto a Darío a Benjamín, pegándole patadas en su cuerpo y golpes de puño en su rostro, cayendo el chico al suelo. Allí Alexis le roba las zapatillas y le dijo: “Por gil estás robado”. 

En ese momento, una pareja de vecinos que escucharon toda la pelea salieron a defender a Benjamín, y comenzaron a discutir con Alexis, quien les dijo que no se metieran y que volvieran a la casa. Luciano se había apoderado de las zapatillas de Benjamín. Aprovechando la distracción de los Hereñú, Benjamín comenzó a correr, descalzo, perdido en descenso para doblar hacia el sur en sentido a Rosario. Los hermanos y el sobrino, al percatarse de esto, comenzaron a perseguirlo. Allí lo alcanzaron en el monte y lo atacaron con la cuchilla que llevaba Alexis en reiteradas oportunidades y que, a consecuencia de las cortantes en cuello, en espalda, dorso y el cuerpo, se produjo la muerte del chico por shock hipovolémico, por hemorragia masiva por degüello; y se quedaron con las zapatillas, el celular y el camperón.

Habiendo pasado cuatro días de su desaparición y ya con la denuncia realizada por Félix, padre de Benjamín, el hombre se contacta con un joven que le cuenta que observó a un grupo de personas, y que Antonella Hereñú manifestó que al chico que estaban buscando, la madrugada del sábado, había estado en la casa de su hermano “El Corto”. Manifestó ella que en esa reunión en casa de Alexis hubo una discusión y que ahora su familia estaba vendiendo la ropa y el celular de Benjamín. Esta información es aportada por Félix y es convocado este joven a prestar declaración; además, se aporta un video de una cámara en donde se constata que a la altura del Rosedal, Benjamín y Kevin se habían separado, y se lo ve caminar con quien sería Alexis Hereñú y su mujer, Ailén, quienes iban al costado de una bicicleta, con algo pesado atrás, en el caño.

Ante esto, la Brigada de Paradero releva la escena y le toma la entrevista a Kevin y al otro joven que escuchó a la hermana de Alexis. También identifican las viviendas de este y de su hermana Fabiana Hereñú, como también el comercio de enfrente, que es de la familia.

La noche del 14 de mayo, mientras se desarrollaba en horas de la tarde una marcha por Benjamín, un grupo de personas se metió en El Espinillo hacia la casa de Hereñú porque tenían el dato de que estaban vendiendo las pertenencias de Benjamín y allí se produjeron los incidentes que quedaron registrados por las cámaras de los noticieros rosarinos. Una Renault Kangoo que era del padre de los Hereñú fue incendiada mientras la familia se encontraba dentro del local comercial, al que quisieron también prender fuego, como  a las otras viviendas de la familia. La magnitud del foco ígneo y, por temor a que explotara el vehículo, las personas se dispersaron. Pero mientras  buscaban información, los allegados de Benjamín se cruzan con una chica que les contó que la sobrina del “Corto” les había dicho que su tío mató a uno en el monte y lo tapó con una chapa e indicó una zona puntual, por lo que ese grupo fue hasta el lugar indicado y encontraron el cuerpo de Benjamín tal como lo habría descrito la joven, tapado con una chapa.

Pero lo relevante es el testimonio de unos vecinos que viven a escasos metros de la casa de Alexis Hereñú, en una casa precaria de chapa y cartón, y que pudieron escuchar  y ver todo lo ocurrido , pero que sentían temor de hablar porque saben cómo es la familia Hereñú y que debieron ser preservados por la calidad y la gravedad de la información.

La pareja confirma que la madrugada del sábado, en la Bajada del Espinillo, en la Bajada Electroclor, donde viven, la testigo refiere que el día jueves, Giuliana Hereñú (hermana de Luciano) contó dónde se encontraba el cuerpo de la víctima, y que lo hizo porque lo sabía, ya que era la hermana y sus tíos eran Fabiana y Alexis Hereñú. Giuliana se lo dijo a su tía, y luego fueron a verificar si el cuerpo se encontraba en el lugar.

En relación a lo atestiguado, la mujer  refiere ser vecina lindera. Da cuenta de que esa madrugada del sábado, a las 00:30 h, observa llegar a Alexis, su mujer y un chico que iban en bicicleta, y que bajaron algo de arriba de la misma.  Cuando descienden la carga, Alexis le pregunta cómo se llamaba, y él le dijo “Benjamín”. Entonces Alexis le dijo si tenía apodo y él le dijo que no: “Entonces te voy a llamar Mamadera, porque no tenés apodo”. Luego de eso, Alexis invitó a Benjamín a la casa de su padre, a quien conocen como Coty.

El otro testigo  llega más tarde, cerca de las 3 de la mañana. Refiere que se escuchan gritos y peleas en la casa del padre, por lo cual bajaron y escucharon el portón de la casa de Fabiana y luego el de Alexis. Da cuenta de que Alexis, Ailen, Darío, Luciano y Benjamín estaban en la casa de Alexis; que se escuchaba música y que empezaron a jugar a las pulseadas. Alexis quería apostar plata y que el que perdiera tenía que  “pasear en tanga por el monte”. Mientras se los escuchaba, “joder”, el testigo dice que siente ruidos, y un sonido de platos caerse; Darío se había caído, y dijo: “Ahora sí, ya me cansaste, ya me cansaste”. Darío lo habría empujado a Benjamín, y el chico  le dijo: “Vos estás re loco”. Luego sienten ruido de la casa de Alexis y salen afuera.

 Darío quería buscar pelea; y los vecinos escuchan que rompen una botella contra el piso y contra el portón. Cuando se asoman, observan a Benjamín y Darío enroscados de costado peleándose. Cuando ellos salen, Luciano y Fabiana estaban separándolos, pero le pegaban a Benjamín para que lo soltara a Darío.  Ahí intervienen los vecinos, y dicen que lo suelte. Darío estaba agresivo, y Benjamín le dijo que le devolviera el celular. “Te bajé de un piñón”, le dijo Benja.  Luego, Darío comenzó a amedrentar a los vecinos, a decirles que se metieran adentro, y le da un golpe de puño en la cara al vecino porque estaban defendiendo a Benjamín. Querían entrar a la casa de ellos mientras Benjamín seguía reclamando el teléfono celular.

En ese momento, Luciano ingresa a la casa de Alexis a avisarle lo que ocurría, y este sale con una cuchilla de tipo carnicero, gritando: “A ver quién tiene la faca“, con el cuchillo en la mano. Alexis y Darío lo arrinconan a Benjamín y, mientras Alexis le palpa el cuerpo a Benjamín, Darío le propinaba golpes de puño y patadas. Benjamín cae al piso, y Darío, ya en el piso Benjamín , le pegaba patadas. Benjamín se cubría y le decía que no tenía nada.

El cuerpo de Benjamín presentaba múltiples contusiones en la boca y el rostro por los golpes de puño. Mientras estaba en el piso, los vecinos comienzan a gritar que lo dejen al chico. Ahí Alexis le dice: “Por gil, estás robado”, y le saca las zapatillas. Ahí lo dejan a Benjamín en el piso y van hacia donde están los vecinos; les dicen que tenían que estar durmiendo o dentro en la casa. Alexis los amenazaba y pretendió que le guardaran las zapatillas. Luciano se acercó, tomó las zapatillas de Benjamín que habían sido robadas y las resguardó dentro del domicilio.

Mientras esto ocurre, Benjamín se para descalzo y comienza a correr en descenso hasta el llano; y los testigos observan que dobla hacia el sur. Alexis les dice a Darío y a Luciano: “Vamos a buscarlo”, y siguen el camino de Benjamín. Ese es el último momento donde se lo ve con vida: escapando, siendo robado y golpeado por ambos. Corre hacia el monte, un terreno irregular con arbustos; tiene vegetación, charcos. Benjamín estaba herido, descalzo, indefenso y solo. Alexis estaba armado junto con Darío y Luciano, conocedores del monte que habitan y con una cuchilla.

La testigo refiere que una hora más tarde llega Alexis y dice: “Yo te voy a recuperar el celular”, y Fabiana responde: “Yo tengo las zapatillas”, y refiere que a Benjamín no se lo escuchó más en ese momento.  Luego de esto, siente que abren el portón de Fabiana y luego Alexis, y van juntos con su mujer a la casa de Fabiana. A la hora, cuando amanecía, vuelven a escuchar a Alexis salir de la casa, siempre acompañado de Ailen, mientras le decía que se quedara tranquila, que no iba a pasar nada, mientras se lavaba las manos y Ailen lloraba desconsoladamente y le reprochaba por lo que había ocurrido.

Fabiana Hereñú, cuando fue aprehendida en resguardo de cuando querían prender fuego al lugar, solicita declarar y cuenta que Benjamín fue a la casa de Alexis, luego a la casa del padre, que hubo problemas, que el padre los echó y que se fueron a la casa de Alexis, donde hubo una pelea entre Darío y Benjamín. La mujer relata que recuperó las zapatillas que le habían robado, pero esto no se pudo corroborar. La propia Fabiana señala que al amanecer  se hace presente en su casa su hermano Alexis con su mujer, que ella lloraba desconsolada y que Alexis tenía la campera manchada con sangre, mientras Ailén lloraba diciendo: ¿Por qué hizo eso, si era un pibito?, le preguntaba la pareja. Lo maté yo. “No me quedaba otra, era él o yo, porque cuando le robé, dijo que iba a volver”, dijo él. Y que la ropa la había vendido.

El día martes la madre de Alexis fue a visitar a su hijo, y luego durante la tarde fue la madre de la pareja de él, y Ailén manifestó que si hablaba, lo hundía porque sabía muchas cosas de él y que se iban a internar en una clínica de rehabilitación. Luego se  fueron del lugar, se llevaron colchones y frazadas. La gente del barrio relató que el “Tuta”, Luciano y los del barrio estaban vendiendo un camperón que tenía una puñalada en el pecho, que era de Benjamín, quien tenía una herida punzocortante en la espalda.

¿Con qué motivo y qué sentido tenía ese seguimiento a Benjamín? Los tres habían ido a buscarlo luego de robarle y golpearlo.Benjamín estaba descalzo, indefenso, con un camperón, un buzo y una gorra. El cuerpo aparece del otro lado del monte y con signos de arrastre en la zona abdominal de la víctima. Además, el hermano le confesó a su hermana haberlo matado y observó que él tenía sangre. Por su parte, otra vecina del lugar manifestó haber recibido amenazas de que si hablaba le iba a pasar algo. Ella le daba habitación en su vivienda a la suegra del Tuta Luciano Hereñú. La pareja de Luciano, Morena, ya desde varios días atrás sabía que el cuerpo estaba en el monte y da cuenta de que el hermano de Morena también lo sabía, porque le reclamó a Morena y al Tuta por qué iban tanto al monte, y Tuta le dijo que le iba a mostrar y lo llevó al lugar donde se encontraba el cuerpo de Benjamín Scerra y agrega que el hermano de Morena estaba asustado, que por ello se  retiran del Espinillo y no se lo vio más.

En tanto, Giuliana Hereñú, sobrina de Alexis, Darío y Fabiana, manifestó en declaración que tenía conocimiento de que su tío se encuentra resguardado en la zona de Islas, pero El Corto no fue hallado en los múltiples operativos que realizó la policía.

El fiscal Balbis expresó que las penas serán de efectivo cumplimiento, por  el delito más severo del Código Penal. Además, el cuerpo tenía múltiples heridas cortantes, cinco o seis que le causaron la muerte, y otras producto de una persecución en el marco de este seguimiento. Signos de arrastre por una cantidad de metros que no condice con la casa de los Hereñu, y que fue arrastrado. “Benjamín tenía  toda la vida por delante, pero por el robo perpetrado de sus pertenencias y por garantizar la impunidad, lo mataron”. 

Además, se ha puesto en peligro a denunciantes, víctimas y testigos. En tal sentido, cobra relevancia lo que ha ocurrido con las múltiples amenazas que realizaron a testigos, que fueron amedrentados; a quienes aportaron datos esenciales, como conocer de la escena y la intervención en el hecho del homicidio, y lo relatado por otra testigo, que se expresó. 

Luciano no se encontraba en las islas ni en San Lorenzo y fue aprehendido en Villa Gobernador Gálvez. “Con esto despreciaron la vida, y quisieron garantizar su impunidad”, sentenció Balbis, quien solicitó la prisión preventiva por el plazo de ley para ambos.

 

El juez Carlos Gazza, luego de escuchar a las partes, sentenció tener por acreditada, con el grado de probabilidad exigido para esta etapa procesal, la materialidad del hecho y la participación de Luciano Hereñú y Alexis Hereñú, calificando provisoriamente la conducta atribuida a ambos bajo la figura de homicidio criminis causae. En orden a dicha calificación, se ponderó que el hecho tuvo origen en una situación de escasa entidad —una discusión vinculada a una disputa de fuerza y la sustracción de un teléfono celular y un par de zapatillas— que derivó en la muerte de una persona de diecinueve años de edad.  El magistrado indicó que se entiende configurado el doble dolo requerido por el tipo penal: el dolo de desapoderamiento y el dolo de aseguramiento del resultado, siendo este último elemento determinante para la calificación adoptada por sobre otras figuras posibles.

En relación a la modalidad del hecho, se tiene por probada la secuencia que llevó a los imputados, descartándose la existencia de una situación previa de trifulca o enfrentamiento que pudiera modificar dicha calificación. En cuanto a los peligros procesales, se tienen por configurados en razón de la pena en expectativa correspondiente al delito imputado. La gravedad del hecho, la entidad de la pena y las circunstancias del caso hacen presumir fundadamente los riesgos de entorpecimiento y fuga. En consecuencia, se dispone la prisión preventiva de Luciano Hereñú y Alexis Hereñú por el plazo establecido en la ley.

 

 

 

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