La escalofriante historia del asesinato de un prestamista colombiano en un robo premeditado

Una mujer y un hombre planearon durante días el asesinato para robarle dinero y celulares. La víctima fue golpeada con un martillo, asfixiada y abandonada en un camino rural. Los mensajes de texto revelan la frialdad del plan.

Lo que comenzó como un encuentro pactado para mantener relaciones sexuales terminó en una pesadilla de sangre, martillazos y asfixia. Una investigación criminal logró reconstruir los escalofriantes detalles del homicidio de un hombre de nacionalidad colombiana, dedicado a la compraventa de celulares y a los préstamos de dinero, a quien sus propios verdugos describieron como “un viejo con plata”.

El crimen, calificado como homicidio criminis causa –es decir, cometido para garantizar la impunidad y facilitar un robo–, fue perpetrado por una mujer identificada como Agustina E, Ezequiel R. Todos ellos se movían en un entorno de inestabilidad laboral, habitaciones alquiladas en un conventillo y una trama de relaciones marcada por la necesidad económica.

El plan macabro: “Vamos a robarle a ese viejo”

Según surge de los mensajes recuperados por la fiscalía, la idea criminal comenzó a gestarse el día 24 del mes pasado, cuando la víctima –un colombiano que residía en Capitán Bermúdez– contactó a Agustina para verse. Ella, relató , que mantenía un vínculo esporádico con el hombre a cambio de dinero, confesó a su círculo íntimo que estaba atravesando serios problemas económicos.

“El colombiano tiene mucha plata, es prestamista y tiene muchos celulares”, comentó Agustina días antes del homicidio. Fue entonces cuando Ezequiel R., propuso el plan: “Pedile plata al colombiano, yo te llevo. Una vez que entres, dejá la puerta entreabierta y le robamos”.

Lo que en principio sería un robo escaló rápidamente. Agustina iba a ser la “víctima” simulada del asalto, pero pronto empezaron a repartirse el botín: ella se quedaría con los celulares, el auto sería desarmado y vendido por partes. Sin embargo, surgió un obstáculo lógico: la víctima los reconocería.

“Entonces lo tenemos que matar, porque si no va a saber dónde vivís”, sentenció uno de los conspiradores.Lo matamos con esta cuchilla. Pero Agustina dudó por la sangre: “No quiero limpiar”. Entonces Ezequiel mostró un martillo y sentenció: “Lo hago con esto y no jodas más”.

Todo comenzó el 24 de marzo, cuando Agustina E. y Ezequiel R., quienes vivían en un conventillo de habitaciones ubicadas en Echeverría al 100, acordaron matar a Rendón, simulando un robo. De testigo de esa premeditación, estaba la pareja de Ezequiel, quien no creía en el plan, porque lo tomaban como una idea en la que se reían ambos. Los dos hablaban todo el tiempo porque vivían en el mismo lugar y el hombre había mencionado que necesitaba dinero. Entonces la joven, quien se escribía con la víctima, le contó que Rendón tenía dinero porque era prestamista y que tenía celulares, y que podían robarle.

Como era Rendón quien le escribía para encontrarse y mantener relaciones sexuales, según le contó ella a su vecina, querían sorprenderlo en su casa, pero el hombre dijo que allí no podían encontrarse, por lo que pactaron la cita en Echeverría al 100. Sin embargo, la planificación pronto escaló: decidieron que, una vez en el lugar, le darían muerte para garantizar la impunidad de ambos.

El hijo de la pareja de Ezequiel fue testigo de los relatos del crimen. Fue él quien escuchó de boca de Ezequiel: “Le sacamos plata a un hombre que iba a volver a Colombia”.

Al día siguiente, el 25 de marzo, Ellero solicitó un encuentro personal con Rendón, quien solía prestarle dinero. Ya entrada la madrugada del jueves 26 de marzo, entre las 4:40 y las 5 de la mañana, Rendón se trasladó en su automóvil Fiat Grand Siena hasta la vivienda ubicada en Echeverría 105 de San Lorenzo. Al ingresar al departamento, fue abordado por Rodríguez, quien le asestó un martillazo en la clavícula y en el rostro. Luego, lo despojaron del dinero que llevaba encima y, bajo amenazas, le exigieron las contraseñas de su teléfono celular. Pero Rendón no tenía más que 30 mil pesos en su cuenta de Mercado Pago, por lo que comenzaron a exigirle el cobro de dinero prestado a los contactos de su teléfono.

El ataque: martillo, garrafa y asfixia

El encuentro fatal ocurrió un miércoles. La víctima fue citada con el pretexto de mantener relaciones. Cuando llegó, Ezequiel –encapuchado y dentro de un auto rojo– lo atacó por detrás. Un golpe seco con el martillo en las costillas hizo caer al hombre sobre una garrafa.

Pero no fue suficiente. Según la reconstrucción que el propio Ezequiel le habría contado al hijo de su pareja que terminó asfixiando al colombiano. “No sé si matarme o contar todo”, habría dicho uno de los partícipes. Finalmente, el cuerpo fue cargado y abandonado al costado de la ruta, en dirección a la localidad de Roldán. “Donde lo tiramos se va a pudrir”, confesó Agustina.

En la escena del crimen, Agustina apareció con sangre entre las piernas y un martillo en la mano y fue vista por un testigo.

Las lesiones y la causa de muerte

La autopsia determinó que la víctima presentaba traumatismos múltiples: fracturas en costillas, lesiones en nariz, pómulo y clavícula. Pero la causa de muerte fue asfixia, compatible con la confesión de que Ezequiel lo inmovilizó hasta matarlo.

Transferencias fraudulentas y despojo de pertenencias

El objetivo de ambos era el dinero. Sin embargo, la víctima no llevaba efectivo ni la llave de su casa. Solo tenía 36 mil pesos en su cuenta de Mercado Pago. Aun así, los asesinos se apoderaron de su teléfono celular y comenzaron a exigir transferencias a sus contactos.

Las maniobras financieras posteriores al homicidio quedaron documentadas:

  • 26 de marzo, 10:00h : se transfieren 19.200 pesos a la cuenta de Ezequiel R. Para entonces, la víctima ya estaba muerta.
  • Primera transferencia a la cuenta del novio de Agustina: 6:38 h por 200 mil pesos.
  • 10:38 h (del mismo día): 50 mil pesos.
  • Otra por $26000
  • 27 de marzo, 12:14h : 110 mil pesos a la cuenta de Lucas M, pareja de Agustina.
  • Otra transferencia a Ezequiel R., por 66.300 pesos.
  • Además, una mujer fue contactada para reclamarle un préstamo. Así, ella llegó a transferir 213 mil pesos y luego 88 mil pesos, sumando un total de 350 mil pesos que los criminales lograron obtener mediante engaños y presión.

“Habíamos hecho todo esto al pedo”, se lamentó uno de los homicidas al comprobar que el botín no era tan jugoso como esperaban.

El descarte del cuerpo

A las 6:45 de la madrugada, Ezequiel R., condujo el vehículo de Rendón junto a Agustina y abandonaron el cuerpo en la localidad de Roldán. Posteriormente, dejaron el automóvil en el camino de la Cremería, en Ricardone.

La denuncia de la desaparición del hombre fue realizada por Miguel Ángel Rendón, hijo de la víctima, el viernes 26 de marzo a las 00:30 horas, al advertir la desaparición de su padre. Al día siguiente, 27 de marzo, se retuvieron los teléfonos y los hijos de Rendón ampliaron la información, advirtiendo transferencias sospechosas realizadas a un tal Lucas M,. La policía entrevistó entonces a la madre de Lucas M, quien declaró que su hijo no vivía en ese domicilio, sino en el sur, por trabajo, y que no tenía contacto con él. Añadió que sabía que Rendón era prestamista y que le prestaba dinero a Agustina E, pareja de su hijo.

La Búsqueda

Paralelamente, el hijo de José Omar logró relevar la geolocalización del teléfono de su padre y se presentó en la PDI. Allí explicó que Rendón no solía enviar mensajes de WhatsApp por no estar familiarizado con la aplicación, lo que hizo aún más extrañas las comunicaciones posteriores a su desaparición (a unos les decía que estaba en un show, a otros que volvía a su casa). Los propios clientes de Rendón advirtieron que alguien, de manera extraña, comenzó a exigirles el pago de deudas, algo que no era su proceder habitual.

El personal policial intentó ubicar el vehículo de Rendón y se hizo presente en Echeverría al 100 donde marcaba el gps del teléfono de Rendón. Allí dieron con Agustina E, quien no se opuso a una inspección ocular. Manifestó conocer a Rendón, dijo que no lo veía desde hacía días y reconoció que él le prestaba dinero. Sobre las transferencias que se habían realizado a su pareja Lucas, justificó que había tramitado un préstamo y que Rendón le iba a transferir ese dinero a su novio porque ella no tenía cuenta bancaria. El día 28, el hijo de Rendón volvió a presentarse en la PDI al ubicar el teléfono que usaba su padre (un equipo Poco) con última ubicación en Echeverría y Feliciano Silva. Ese mismo día, un llamado al 911 alertó sobre un episodio relevante: una mujer dijo haber escuchado gritos, salió y observó a ambas personas con manchas de sangre y un martillo, además de advertir la presencia del Fiat Siena.

Las cámaras de vigilancia fueron clave. Un registro fílmico en Echeverría 361 permitió determinar la llegada del Siena, que circuló por calle Estrada, República de Chile y Feliciano Silva. A las 6:47 h de la madrugada se ve salir al auto. Otras capturas de las cámaras de videovigilancia ubicadas en la ruta AO12 y del parque industrial de Roldán , a las 7 de la mañana, muestran el vehículo con ambos ocupantes. A las 7:17 h se los ve regresando. También se requirió el impacto de antenas de la línea de Ezequiel R: desde la avenida Belgrano impacta en Echeverría, pasa por Ricardone e impacta en Ibarlucea, coincidiendo con el lugar donde se observó dejar el cuerpo.

El teléfono secuestrado de R., no deja dudas: tenía una cuenta de Google asociada que fue iniciada desde un dispositivo Poco que era de Rendón, con inicio de sesión en dos oportunidades. Además, en conversaciones telefónicas con otras personas, R., ofrecía una batería de automóvil. Al secuestrar el Fiat Siena, se constató que no contaba con dominio, le habían sacado la batería, estaba limpio por dentro, sin la llave de ignición, sin gato hidráulico ni rueda de auxilio.

También se halló el vehículo de R.,, un Chevrolet Astra. En el allanamiento en Echeverría de San Lorenzo, donde detuvieron al hombre se realizaron peritajes con luminol que dieron positivo sobre la pared y el piso y colchón: así como sobre un martillo y una llave inglesa. También se encontraron un matafuegos y un parasol; el hijo de la víctima reconoció el matafuegos como propio y señaló que el parasol era de la elección de su hijo, con el personaje Rayo McQueen, y que le había vendido el rodado a su padre

En la desesperación, la familia de Rendón comenzó a llamar a sus contactos, entre ellos Agustina. El fiscal Balbis, expuso en audiencia un audio de una llamada telfónica donde una familiar de la víctima le preguntaba a Agustina si lo había visto y ella respondió que hacía varios días que no lo veía, que el iba a su casa a cobrar el dinero que Rendón le prestaba. Sobre las transferencias realizadas ese día mientras estaba desaparecido, la joven le contestó que era porque el hombre le había hecho un préstamo a través de transferencias.

El 29 de marzo, Agustina se presentó espontáneamente en la policía tras la mediatización de la búsqueda de Omar para aclarar que ella no tenía nada que ver con el crimen y refirió saber dónde se encontraba el cuerpo de Rendón, marcando el lugar. Las cámaras de monitoreo y los lectores de patentes de la zona del parque de Roldán registraron el Grand Siena a las 6:51 h . Además, un testigo, L A, que trabaja en inmediaciones de la Cremería, relató que un empleado vio cómo alguien dejó un auto y se subió a una camioneta Pick Up. Las tareas de la PDI también incluyeron el análisis del correo electrónico de Rendón a cargo del perito informático Miguel Hernández, que dio cuenta de múltiples intromisiones en el celular. También se consignaron dos alertas que detectaron el acceso de alguien que utilizaba el teléfono Poco con la cuenta de Ezequiel R., el 26 de marzo a las 16:57 horas.

En conversaciones intervenidas, R le dijo al novio de Agustina, quien no le respondía los mensajes, que ella había destruido su celular, que no confesara nada y que le aconsejaba aclarar que Rendón le prestaba plata, afirmando que él no tenía nada que ver. “Las transferencias están realizadas a tu nombre”, le advirtió. L, la pareja de Agustina desesperado, no podía hablar con su pareja, mientras R., le refería que iba a declarar lo mismo que ella. En otro audio, Agustina E., le dijo a la familia de Omar Rendón: “No fui a tu casa, no lo veo hace como tres días”. Sobre las transferencias, afirmó: “Habíamos arreglado con él.

“El día de ayer te envió algo. Acá me figuran cuatro transferencias del día de ayer. Yo mantenía la conversación, es raro que no te haya mandado mensaje”, le refirió la familiar.

Venía a mi casa a retirar dinero”. —”Es la primera vez que te envía poquito, tampoco te envió mensaje” le contestó la otra mujer. —”No, no tengo nada, las transferencias las hacía a mi novio”. Solo Agustina se presentó a decir que no tenía nada que ver, aunque manifestó que la cuenta de su novio era usada por ella.

Conclusión fiscal: premeditación, alevosía y criminis causa

Para la justicia, no hubo duda: los mensajes del 24 de marzo, las conversaciones sobre “robarle al viejo”, la decisión de matarlo para evitar el reconocimiento, el uso del martillo y la posterior asfixia configuran un acuerdo de voluntades previo. El homicidio fue perpetrado con el fin de garantizar la impunidad y facilitar el robo de sus pertenencias.

La causa quedó caratulada como homicidio criminis causa en concurso con robo. Todos los implicados fueron detenidos y enfrentan penas que podrían llegar a prisión perpetua.

“Es una película de terror”, resumió Balbis. Pero para la víctima, un inmigrante que juntó su capital con trabajo de prestamista, no hubo final feliz. Solo un martillo, una garrafa y un camino rural donde su cuerpo se pudrió mientras sus asesinos discutían cómo repartir celulares usados, partes de su automóvil y transferencias bancarias.

Por todo ello, el fiscal Balbis solicitó por el plazo de ley la prisión preventiva para ambos imputados, como coautores del homicidio criminis causa de José Omar Rendón. La imputación prevé la pena de prisión perpetua.

Por su parte el abogado defensor de ambos, Pablo Buffarini de la Defensa Pública solicitó medidas no privativas de la libertad, atento a que ambos tenían arraigo, la mujer tiene un hijo y que no contaban con antecedentes.

Sin embargo, el juez Eugenio Romanini sostuvo que hay un fuerte acopio de evidencias para sostener la acusación fiscal y dispuso de la prisión preventiva por el plazo de ley.