
La clandestinidad llegó a su fin para uno de los hombres más requeridos por la Justicia santafesina. Tras un minucioso seguimiento que traspasó los límites provinciales, agentes de la Unidad de Capturas de Alto Perfil (UCAP), dependiente de la Policía de Investigaciones (PDI), lograron detener en la provincia de Córdoba a Samuel Elías Reyes. Sobre él pesaba una recompensa de 20 millones de pesos y su nombre integraba la lista negra de los siete criminales más buscados del territorio santafesino.
A Reyes se lo señala como un eslabón clave en un ataque a balazos que rompió la calma de la ciudad de Frontera el 9 de julio de 2025. Aquella tarde, en las inmediaciones de la calle 7, una ráfaga de proyectiles terminó de la peor manera: le costó la vida a Zamir Torres, un pequeño de apenas 4 años, y dejó gravemente herido a un joven de la zona identificado como Brian Maximiliano Martínez, alias “Peladito”. La extrema violencia del episodio y la edad de la víctima fatal provocaron, en su momento, una profunda conmoción y un reclamo de justicia que se extendió por toda la región.
El operativo que terminó con las esposas puestas en las muñecas de Reyes fue el resultado de semanas de cruce de datos, análisis de comunicaciones y tareas de campo en la provincia vecina. El despliegue de los investigadores de elite de la PDI logró localizar el aguantadero donde el sospechoso intentaba mimetizarse para esquivar los pedidos de captura por homicidio calificado.

Desde el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe capitalizaron la detención como un fuerte mensaje político y judicial. El titular de la cartera, Pablo Cococcioni, ponderó la efectividad de la captura y el uso de incentivos económicos para romper los pactos de silencio en el entorno de los prófugos.
“Para el equipo de trabajo del gobernador Maximiliano Pullaro es una prioridad que este tipo de crímenes de alto impacto no queden en la nada. El sistema de recompensas demuestra ser una herramienta sumamente eficaz; quienes manejan información sensible terminan aportándola y eso permite que la Justicia actúe frente a personas que, mientras están en la calle, siguen siendo un peligro latente para la sociedad”, remarcó el funcionario.
Con la detención de Reyes, la causa judicial experimenta un vuelco fundamental. El expediente ingresa ahora en una etapa de definiciones logísticas para concretar el traslado formal del detenido desde Córdoba hacia los tribunales santafesinos, donde deberá sentarse en el banquillo de los acusados para enfrentar los cargos en su contra.
Mientras tanto, las autoridades locales ratificaron que las líneas de investigación permanecen abiertas. El objetivo de las fiscalías intervinientes no es solo determinar el grado de responsabilidad directa de Reyes en la balacera que mató a Zamir, sino también identificar y cercar a cualquier otra persona que haya prestado colaboración, ya sea en la logística del ataque original o en la posterior red de encubrimiento que le permitió mantenerse prófugo durante casi un año.