
Una madrugada agitada vivieron los Bomberos Zapadores y las fuerzas de seguridad de San Lorenzo. En un lapso de pocas horas, dos dotaciones debieron acudir de urgencia a diferentes barrios de la ciudad debido a incendios que afectaron de manera severa a dos automóviles particulares estacionados en la vía pública.
Los siniestros, cuyas causas materiales e intencionalidades están bajo análisis pericial, se desarrollaron en escenarios distintos pero compartieron la misma voracidad, movilizando al personal de emergencias antes del amanecer.
El primer episodio se registró minutos antes de las 3 de la mañana. Los servidores públicos fueron alertados por una densa columna de humo proveniente de la cuadra de Formosa al 1300. Al llegar al lugar, los bomberos se encontraron con una situación compleja: las llamas envolvían por completo a un auto estacionado en un pasillo interno, rodeado por viviendas unifamiliares, lo que generó temor a que el fuego se propagara hacia las estructuras edilicias.
Equipados con trajes de protección especial y equipos de respiración autónoma, el personal desplegó las líneas de ataque de agua para iniciar las tareas de enfriamiento. A pesar del rápido despliegue, el rodado afectado —un Ford Escort coupé de color bordó, propulsado a nafta y equipado con un cilindro de GNC— sufrió daños totales. En el lugar también se hicieron presentes agentes del Grupo de Operaciones Tácticas (GOT) para custodiar la zona perimetral junto al propietario del auto, visiblemente consternado.
Cuando la situación parecía controlada y las unidades habían regresado al cuartel, un nuevo llamado de emergencia volvió a encender las sirenas a las 7:48 de la mañana. Esta vez, las alertas apuntaban a la zona oeste de la ciudad, concretamente a calle Rippa al 2200.
Allí, sobre la calzada, se estaba desarrollando un incendio sobre la carrocería de un Citroën C4 de cuatro puertas y color rojo. Los bomberos repitieron el protocolo de sofocación utilizando equipos de alta presión. Si bien en este caso se logró evitar la destrucción absoluta de la carrocería trasera, el fuego destruyó de forma total la cavidad del motor y provocó serias afectaciones parciales en la parte frontal del habitáculo de pasajeros.
Minutos más tarde, personal del Comando Radioeléctrico se sumó a las actuaciones de rigor junto al dueño del automóvil. En ambos casos, las autoridades competentes iniciaron las investigaciones de rigor para determinar si los focos ígneos se debieron a fallas mecánicas y eléctricas de los rodados o si existieron factores externos involucrados.