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Ruinas, noche y tecnología de punta: el bautismo de fuego de los rescatistas santafesinos en el desastre de Venezuela

Silvana PaganiProvinciaActualidad6 julio 2026 a las 13:10

A solo horas de montar su campamento en La Guaira, la brigada USAR ejecutó su primera misión contrarreloj en estructuras colapsadas. El uso de escáneres, sensores de movimiento y el despliegue de los perros rastreadores marcaron una búsqueda nocturna de alta complejidad.

La Guaira es hoy postales de escombros, incertidumbre y un silencio pesado. En ese escenario crítico, la brigada santafesina USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) no tuvo tiempo para la aclimatación: apenas montada la base operativa en un club local, los rescatistas provinciales recibieron la primera orden de despliegue en el terreno para buscar sobrevivientes tras los destructivos sismos que sacudieron a Venezuela.

La primera intervención se ejecutó bajo una densa oscuridad, un factor que duplicó la complejidad del protocolo pero que puso a prueba el equipamiento de vanguardia que el contingente trasladó desde la Base Aérea de El Palomar. A solo diez minutos de su campamento, el personal santafesino fue asignado a un cuadrante específico para realizar tareas de búsqueda técnica en estructuras que presentaban un colapso inminente.

Dos horas de tensión entre el silencio y el sensor

El operativo, que se extendió desde las 21:00 hasta pasadas las 23:00 horas, demandó una coordinación milimétrica. En el lugar, los santafesinos unieron fuerzas con una brigada de rescate de Ecuador y los comandos de emergencia locales. La prioridad absoluta era “descartar” un sector de estructuras derribadas donde se presumía la presencia de víctimas.

Para ello, el equipo desplegó sus dos principales cartas: tecnología de rastreo molecular y los binomios K9. Los guías y sus perros entrenados recorrieron el perímetro de riesgo, mientras los operarios utilizaban escáneres y sensores capaces de detectar los latidos cardíacos más sutiles o el movimiento mínimo debajo de toneladas de hormigón.

“Nos asignaron un sector de trabajo y salimos hacia allí para realizar el operativo. Los resultados fueron negativos en cuanto a búsqueda de personas atrapadas”, detalló con sobriedad el brigadista Luis Ayala, reflejando el rigor de una tarea donde confirmar que no hay cuerpos bajo los escombros es, también, un paso adelante para avanzar hacia otra zona de desastre.

Capacidad logística: ocho toneladas de autonomía

El despliegue continuó sin pausa con las primeras luces de este lunes, enfocado nuevamente en los puntos más críticos de la geografía caribeña. Cabe destacar que la brigada de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios es un equipo de élite que cuenta con la certificación internacional bajo los estrictos estándares INSARAG de las Naciones Unidas, un sello que los habilita a interactuar de igual a igual con las fuerzas humanitarias globales.

El soporte detrás de los rescatistas no es menor: el contingente opera con ocho toneladas de equipamiento técnico de última generación, lo que les permite sostenerse de forma autosuficiente sin drenar los golpeados recursos locales de Venezuela.

“Es un instrumental de los más sofisticados del mundo. Se pudo adquirir gracias a la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro de asignarle partidas presupuestarias específicas a nuestros equipos, logrando que estén entrenados y capitalizados ante catástrofes de cualquier índole”, ponderó el director provincial de Gestión de Riesgos, Carlos Dolce, respecto a las herramientas que hoy, en medio de la emergencia, intentan salvar vidas a miles de kilómetros de casa.

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