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Narcotráfico, un prófugo y dos primos imputados: la sangrienta trama detrás del secuestro y ejecución de Gastón Montenegro

Anabela TramontiniPortadaActualidadJudiciales10 julio 2026 a las 12:23

En el marco de una audiencia imputativa llevada a cabo ante el fiscal Aquiles Balbis, los primos  Juan Manuel Vega y Matías Nicolás Vega fueron formalmente acusados por su participación en el secuestro y homicidio de Gastón Montenegro, ocurrido el pasado 27 de junio en la localidad de Capitán Bermúdez. La investigación, que contó con el apoyo de la fiscalía federal y numerosos testimonios, logró reconstruir minuciosamente los hechos, desde el violento levantamiento de la víctima hasta el macabro hallazgo de su cuerpo enterrado en un paraje rural de la ruta 10, entre Andino y Serodino.

Según la acusación del MPA,  aquel sábado 27  a las 9 de la mañana, Juan Manuel Vega se trasladó junto a Nicolás Blanco Paschetto, actualmente prófugo, con la intención de procurarse a Montenegro. Alrededor de las 21 horas, mientras la víctima caminaba junto a su amigo L.V por las calles Güemes y Paraguay, un automóvil Gol Trend de color gris los interceptó por detrás. Del rodado descendieron dos hombres, uno de ellos armado, quienes bajo amenazas obligaron a Gastón a subir al vehículo. V intentó intervenir, pero fue intimidado con el arma y advertido de que no se metiera. La víctima fue conducida hacia el sur, mantenida privada de su libertad y finalmente ejecutada de dos disparos en la cabeza, para luego ser abandonada en el campo mencionado.

La pesquisa se inició gracias a la denuncia de paradero que la madre de la víctima, Carina López, realizó esa misma mañana al notar la ausencia de su hijo. A partir de allí, los testimonios de su pareja, amigos, y conocidos que estuvieron las últimas horas con Gastón, junto con la declaración clave de L.V, permitieron identificar a uno de los agresores como Nicolás Blanco Paschetto, conocido en el ambiente por su actividad vinculada al narcotráfico y por ofrecer dinero  en los días previos para dar con el paradero de Montenegro. Paralelamente, el análisis de las cámaras de videovigilancia de Capitán Bermúdez y Timbúes resultó determinante, ya que registraron el momento en que el vehículo perseguía a las víctimas, y además, un lector de patentes captó el rodado horas antes del crimen, mostrando con claridad a Blanco Paschetto al volante y a Juan Manuel Vega como su acompañante circulando por la localidad de Timbúes.

 

Pero el elemento que terminó de sellar la imputación contra Juan Manuel Vega fue el análisis de su actividad telefónica. Los impactos de antena demostraron que su línea se encontraba en la misma zona que la de Paschetto durante la mañana del crimen, y tras los hechos, el imputado abandonó arteramente ese teléfono. Al allanar su domicilio en Caseros 1651, la policía secuestró dos celulares, y a pesar de que las conversaciones estaban borradas, los peritos lograron recuperar un diálogo comprometedor con su primo Matías, ocurrido entre el 1 y el 3 de julio, en el que Juan Manuel le pedía consejo para esconder el automóvil, deshacerse de las armas y borrar toda evidencia ante la inminencia de un allanamiento. Incluso se menciona la venta de las llantas del Gol Trend, vehículo que posteriormente fue desguazado. Matías, por su parte, le insistía a Juan Manuel que se fuera a la localidad de Baigorria y que descartara todo, dejando en claro su participación en el encubrimiento al ocultar los elementos del crimen.

La investigación también recibió un importante aporte de la fiscalía federal, que en allanamientos paralelos secuestró una pistola Glock 9 milímetros y estupefacientes en poder de Julián Schereirer, quien fue imputado la semana pasada por tener en su poder pastillas de LSD y el arma de fuego junto a  los hermanos Bustamante, vinculados al microtráfico en la misma zona.

Sin embargo, el momento más revelador del caso ocurrió cuando el propio Juan Manuel Vega, ya detenido, decidió colaborar con la policía. En un procedimiento documentado, el imputado se subió a un móvil oficial y guió a los agentes desde San Lorenzo hacia la ruta 10, indicándoles un camino alternativo de tierra que conducía a un campo solitario. Allí, gracias al trabajo de los canes y los antropólogos forenses, se logró exhumar el cuerpo de Gastón Montenegro, que presentaba dos impactos de bala en el cráneo, tal como confirmó la autopsia realizada por el IML a cargo de Rafael Pineda. Esta declaración de Vega fue solicitada como inválida por la defensa por haberse realizado sin la presencia de un abogado, pero el juez Cattáneo sostuvo como una manifestación válida y voluntaria que no fue obtenida bajo coacción.

El Fiscal no determinó el móvil del crimen, como tampoco contó la data de muerte de Gastón, información que Balbis quizás preservó por algúna razón. 

Frente a este cúmulo de evidencias, el fiscal Aquiles Balbis solicitó la prisión preventiva para ambos imputados, argumentando que existen riesgos procesales claros, como la magnitud de la pena en expectativa, la existencia de un prófugo y el peligro de entorpecimiento de la investigación. La defensa, por su parte, intentó desestimar la acusación señalando que las imágenes de las cámaras no logran identificar a los ocupantes del automóvil, que los impactos de antena no prueban la titularidad de los teléfonos y que ningún testigo ubica directamente a Juan Manuel Vega en la escena del crimen, sugiriendo que su participación en el homicidio no está acreditada y que, en todo caso, se trataría de un partícipe secundario. Además, la defensa resaltó que ambos imputados tienen arraigo laboral y familiar, señalando que Matías Vega es padre de un niño de cinco años y trabaja en una empresa de San Lorenzo, por lo que ofrecieron alternativas a la detención.

No obstante, el juez interviniente, Ariel Cattaneo, consideró que la evidencia presentada era contundente y coherente, y que en esta etapa inicial del proceso sí existen suficientes elementos para acreditar la apariencia de responsabilidad. En consecuencia, resolvió dictar la prisión preventiva para Juan Manuel Vega por el plazo de ley, mientras que para Matías Nicolás Vega estableció un plazo de seis meses de detención, con vencimiento el  en  enero de 2027, y con posibilidad de prórroga automática en caso de que la fiscalía presente el requerimiento acusatorio. El caso continúa en investigación, mientras la justicia mantiene la búsqueda activa de Nicolás Blanco Paschetto, principal sospechoso y aún fugitivo.

 

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