
La intervención finalizó este miércoles con la plantación de ceibos, jacarandáes y nietos legítimos del Pino Histórico. Las tareas buscan reemplazar los ejemplares dañados por tormentas y adaptar el paisaje ambiental del predio.
La campaña de reforestación en el Campo de la Gloria concluyó este miércoles con la colocación de los últimos 22 ejemplares previstos en el proyecto de preservación ambiental. En total, el espacio histórico sumó 120 nuevos árboles destinados a renovar la masa arbórea del parque, cuya vegetación original databa de la década de 1960.
La etapa final incluyó la implantación de especies autóctonas como ceibos y jacarandáes, junto a especímenes con valor patrimonial como descendientes directos del Pino Histórico. Estos árboles se añadieron a los casi 100 ejemplares de robles, fresnos, crespones, tilos y liquidámbares que se habían colocado de forma progresiva durante las semanas previas.
La iniciativa, llevada adelante por la Subsecretaría de Preservación del Medio Ambiente, respondió al deterioro natural acumulado en las especies antiguas a causa del paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas, como fuertes vientos y temporales que afectaron la estructura del predio.
Para la selección de las variedades se priorizó un criterio de adaptabilidad técnica y eficiencia térmica. Las especies caducifolias elegidas permiten el paso de la luz solar en la temporada invernal tras la caída del follaje, al tiempo que garantizan amplias zonas de sombra y colaboran en moderar la temperatura ambiente durante los meses de verano.
Con esta intervención concluye el plan de actualización paisajística programado para uno de los predios públicos y patrimoniales de mayor extensión en la ciudad.