
Mientras Fernando Cerimedo armaba su desembarco en la Hidrovía, alguien manejaba los hilos del negocio desde Rosario: Vicente Federico Quintanal. Este empresario, que además tiene diálogo directo con Karina Milei, estaba a cargo de una gestión ambiciosa: comprar 30 hectáreas de tierra junto al río, en Puerto General San Martín, para levantar ahí un puerto multipropósito.
Todo se frenó de golpe cuando Cerimedo fue detenido en Bolivia.
El conocido terreno de la Junta de Granos
El predio en cuestión no es cualquier lote. Ahí funcionó hace décadas la Terminal 17, una de las tantas instalaciones que perdió el Estado cuando se desarmó la Junta Nacional de Granos, allá por los años 90. Hoy esas tierras están en manos de una empresa boliviana, Ferroviaria Oriental, que paga sus impuestos con normalidad al municipio, según pudo confirmar este medio.
Al lado de ese terreno está Sanabria SRL, una vieja guardería náutica. Según una investigación del periodista Germán de los Santos para La Nación, ahí adentro no hay demasiado: apenas una rampa de tierra que baja hasta el Paraná. Y no cualquier tierra: fuentes municipales aseguran que para levantarla, “se choreó tierra de una obra pública”.
La intención de Cerimedo era unir las dos piezas: la rampa de Sanabria con el terreno grande de al lado, y así armar un negocio portuario completo con provisión de combustible para barcazas y remolcadores.
La jugada arrancó en julio de 2024, cuando una empresa llamada Surlibre Inversiones compró el 30% de Sanabria SRL. En ese mismo movimiento, Quintanal quedó como gerente, junto al dueño original, Iván “Chucho” Sanabria, y a Sergio Amarilla.
El timing no es casualidad: Cerimedo puso un pie en la Hidrovía apenas dos meses después de que Iñaki Arreseygor —hombre de confianza de Toto Caputo— asumiera al frente de Puertos y Vías Navegables. Y la empresa consiguió los permisos de Prefectura en tiempo récord, incluso después de que el propio municipio le hubiera rechazado la habilitación por faltarle papeles.
Fue justo en ese momento cuando Quintanal les avisó a sus socios que iban a avanzar con la compra del terreno grande, el que está en manos bolivianas. Adentro de la sociedad, cuentan, la noticia generó desconfianza. Y esa desconfianza creció todavía más ahora, con la causa que investiga en Bolivia si Cerimedo tiene vínculos con el narcotráfico.
Gente que conoció de cerca a la sociedad describe a Quintanal como alguien que no se quedaba afuera dando consejos: participaba de las decisiones. Y su nombre no aparece solo en este negocio. Comparte sociedades con Cerimedo, como Surlibre Inversiones y Compañía Sudamericana de Inversiones. También aparece vinculado con Natalia Basil, la esposa del consultor y exfuncionaria de la Agencia Nacional de Discapacidad, en empresas como Australis Energy Group y Patagonia Energy Holding.
Una investigación del diario Ámbito encontró su firma repetida en directorios de compañías de rubros bien distintos entre sí: energía, minería, salud, limpieza, venta de autos, loteos, forestación. Ese patrón es lo que lleva a sospechar que Quintanal funciona como un testaferro de Cerimedo. Un dato que llama la atención: los dos declaran el mismo domicilio fiscal, en Tucumán 1438, piso 2, oficina 202, en la Ciudad de Buenos Aires.
Quintanal no salió a la luz por el negocio portuario, sino por otra historia mucho más oscura. Nadia Beller, expareja de Cerimedo y víctima de un ataque a tiros por el que hoy el consultor está imputado como autor intelectual, lo mencionó en una entrevista con Nelson Castro. Según contó Beller, aunque Cerimedo se había alejado públicamente de Milei después del escándalo por las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, seguía en contacto constante con Quintanal, a quien definió con una frase que lo dice todo: tenía “muy, muy buena llegada” al gobierno argentino.
El vínculo boliviano de Cerimedo va más allá del negocio inmobiliario. Hay fotos que circularon, difundidas por la propia Beller, que lo muestran en el despacho presidencial de Bolivia y en una reunión junto al presidente Rodrigo Paz con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Señales de que su llegada en ese país no era menor.
Por ahora, el plan del puerto quedó en pausa. Pero las preguntas que deja son varias: quién es realmente Quintanal, qué buscaba Cerimedo con esas 30 hectáreas sobre el río, y hasta dónde llegaba —y llega— su influencia tanto en Buenos Aires como en La Paz.
Con datos de una investigación publicada por LPO.
foto crédito: Marcelo Manera