
La mayoría de las causas contra mujeres que se tramitan en San Lorenzo son por microtráfico. Especialistas y datos económicos señalan a la feminización de la pobreza como una de las claves del fenómeno.
Este viernes por la mañana, la Unidad Regional XVII trasladó a 15 mujeres que estaban detenidas en dependencias policiales de San Lorenzo y Roldán hacia la Unidad Penitenciaria Sub 2 de Rosario. El operativo, que partió desde la Comisaría 7ª de San Lorenzo pasadas las 8.30, es la postal exacta de lo que la secretaria de Asuntos Penales de la provincia, Lucía Masneri, describe como la política oficial frente a un fenómeno que crece sin freno: vaciar las comisarías de mujeres detenidas y derivarlas al sistema penitenciario.
En la Unidad Regional 17 admiten que últimamente tienen muchas mujeres detenidas y que se les complica sostenerlas allí. Consultada sobre el tratamiento que reciben, Masneri ofreció una explicación centrada en los números y en la infraestructura: “La situación de las mujeres es un problema porque, en los últimos años, la población femenina creció al doble en comparación con la población masculina”, señaló la funcionaria en declaraciones a la prensa, durante el traslado de 50 presos alojados en la Alcaidía de la URXVII a cárceles de Santa Fe.
Según Masneri, la respuesta está en la obra de Recreo, que contará con un módulo para 281 mujeres y permitirá “trasladar a todas las mujeres alojadas en comisarías de la provincia de Santa Fe y dejar esas dependencias sin detenidas”. La funcionaria vinculó además el fenómeno a una explicación de tipo operativo: “Recuperar la operatividad en la calle implica más actividad policial y, por ende, más detenidos. La policía siempre tendrá un cupo fluctuante de personas recientemente detenidas que luego serán trasladadas al Servicio Penitenciario”.
La explicación, sin embargo, deja una pregunta central sin responder: ¿por qué son las mujeres, puntualmente, las que duplicaron su número entre la población detenida? La respuesta empieza a asomar cuando se mira de cerca qué delitos las llevan a esas celdas.
Un patrón que se repite en los tribunales
Un seguimiento de las audiencias penales realizadas en los tribunales de San Lorenzo permite advertir que buena parte de las causas contra mujeres corresponden a delitos de microtráfico, en línea con lo que distintos informes nacionales identifican como una tendencia extendida y ya documentada: la feminización del narcomenudeo.
Un relevamiento de distintos medios de comunicación, incluidos Pregón, sobre publicaciones judiciales y policiales entre el 1° de junio y el 30 de agosto de 2026 en el corredor que va de San Lorenzo a Oliveros contabilizó al menos 39 personas detenidas o aprehendidas en 15 procedimientos vinculados a la venta minorista de estupefacientes, con San Lorenzo como epicentro (28 de esos 39 casos, el 71,8% del total). El propio informe cruza esos datos con el Informe Bianual 2026 sobre Microtráfico del Ministerio Público de la Acusación y el Ministerio de Justicia y Seguridad, que ubica a San Lorenzo entre las ciudades de la provincia con mayor volumen de denuncias y llamados al 911 por puntos de venta de droga, junto a Rosario, Santa Fe, Rafaela y Reconquista.
Entre esos operativos, la presencia de mujeres es constante. En julio, en un allanamiento en la intersección de bulevar Mitre y calle Perú —una esquina de barrio Norte que fue allanada cinco veces en dos meses—, la Policía detuvo a Débora D., que llevaba 15 envoltorios de cocaína encima, junto a su pareja, que tenía otros siete.
En otro procedimiento de julio, entre los cinco detenidos por una causa que combinó lesiones dolosas y microtráfico apareció Raquel Ernestina F., de 49 años, junto a otros dos hombres de su núcleo familiar. En mayo, una mujer fue detenida en la Unidad Penitenciaria N°2 “Las Flores” al intentar ingresar cocaína oculta en trozos de carne destinados a un interno; la propia Masneri calificó entonces la cantidad hallada —37 gramos fraccionados en seis envoltorios— como excesiva para consumo personal “por su cantidad y su fraccionamiento”, es decir, tipificó el hecho como microtráfico y no como un caso de narcotráfico de escala.
Lo que el discurso oficial no dice: la feminización de la pobreza
Esa exposición no es casual ni aislada de Santa Fe. Es la manifestación local de un fenómeno que distintos organismos y estudios vienen describiendo desde hace años en todo el país: el avance del narcomenudeo como una de las principales puertas de entrada de las mujeres al sistema penal, en un contexto de crisis económica que las golpea de manera desproporcionada.
Los números respaldan esa lectura. Según datos de 2026, las mujeres constituyen el 64,2% del sector de menores ingresos en Argentina, y mientras la brecha salarial general se mantiene estancada en el 27%, en el trabajo informal —el que más incidencia tiene entre los sectores populares— trepa al 40%. La Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre de 2025 confirma la tendencia: la tasa de actividad femenina es del 52,6%, muy por debajo del 70,1% de los varones, y la desocupación golpea con más fuerza a las mujeres (8,9% contra 6,5%).
A eso se suma la estructura de los hogares. En Rosario, un proyecto municipal impulsado en el Concejo para asistir a familias monomarentales partió de un dato contundente: nueve de cada diez hogares con un solo jefe o jefa a cargo están encabezados por mujeres. La iniciativa surgió, además, en medio de un aumento sostenido de consultas por incumplimiento de cuotas alimentarias desde fines de 2025. No se encontraron datos de San Lorenzo.
“Esta crisis funciona como amplificador de desigualdades de género que ya existían. En Argentina ya tenemos una base de distribución del ingreso donde en los sectores más pobres son en su mayoría mujeres, que es lo que se conoce como feminización de la pobreza y, a la inversa, como masculinización de la riqueza”, explica Soledad González, investigadora en Economía y Género de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), consultora en CISCSA Ciudades Feministas y presidenta de la Cooperativa Bolten. La cita aparece en una nota de Cenital de marzo de 2026 sobre el impacto de la crisis económica en las mujeres.
Más celdas, menos políticas
El cuadro se completa con el retroceso institucional: el desmantelamiento del Ministerio de Mujeres a nivel nacional y la pérdida de rango de las áreas de género en la mayoría de las provincias dejaron a estas mujeres sin buena parte de la red estatal que antes podía funcionar como contención antes de que la venta de estupefacientes apareciera como una salida.
Frente a este escenario, la respuesta oficial en Santa Fe se limita, por ahora, a ampliar la capacidad de alojamiento: 281 plazas nuevas en Recreo para vaciar de mujeres las comisarías de la provincia. Es una solución al problema de dónde poner a las detenidas, no al de por qué hay cada vez más.
Esa distancia entre el diagnóstico oficial y el fenómeno de fondo no es nueva ni exclusiva de Santa Fe: distintos informes de organismos de derechos humanos vienen señalando hace años que la ley de drogas termina criminalizando el narcomenudeo y las economías de subsistencia, antes que golpear al narcotráfico de mayor escala. Mientras esa discusión no se dé, la obra de Recreo podrá resolver el problema de los cupos, pero difícilmente el de fondo: mujeres que, ante la falta de otras alternativas económicas, encuentran en la venta de droga al menudeo una salida cada vez más transitada.