
La empresa depositó el 50% de los salarios de agosto, aunque todavía resta la otra mitad y el SAC, cuyo plazo de pago vence este viernes. La crisis también golpea a la planta de Zárate, que lleva casi dos meses sin producir. Desde el gremio bonaerense aseguran que la compañía necesita alrededor de 10 millones de dólares para intentar normalizar sus operaciones.
La crisis de Celulosa Argentina mantiene en vilo a los trabajadores de Capitán Bermúdez, donde la histórica planta papelera continúa paralizada y funcionando únicamente con guardias mínimas, mientras la empresa intenta conseguir los fondos necesarios para afrontar sus compromisos salariales y recuperar la producción.
En las últimas horas se produjo una descompresión parcial del conflicto luego de que Celulosa efectivizara el pago del 50% de los salarios correspondientes a agosto. Sin embargo, la deuda laboral está lejos de quedar saldada: todavía resta la otra mitad de los haberes y el pago de la segunda cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC).
Tras la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, se estableció este viernes 18 de septiembre como fecha límite para cancelar el aguinaldo pendiente. Además, las partes fueron convocadas a una nueva audiencia para el lunes 21, donde se evaluará el cumplimiento de los compromisos asumidos por la compañía.
La situación productiva en Capitán Bermúdez continúa siendo crítica. La fábrica permanece sin actividad regular y sólo se sostienen tareas mínimas destinadas al mantenimiento y preservación de las instalaciones.
Según explicó Marcelo Uría, secretario general del Sindicato de Papeleros de Zárate, en declaraciones a Mundo Gremial, los problemas productivos comenzaron a profundizarse nuevamente entre marzo y abril de este año.
Con la llegada del frío, las plantas de Zárate y Capitán Bermúdez comenzaron a sufrir restricciones en el suministro de gas que provocaron interrupciones constantes de la producción. Posteriormente se sumaron dificultades para conseguir madera y otras materias primas, además de una reducción de los pedidos.
De acuerdo con Uría, durante agosto la planta de Capitán Bermúdez solamente habría conseguido producir durante aproximadamente una semana.
Zárate lleva casi dos meses sin producir
El escenario es igualmente complejo en la otra gran planta de Celulosa Argentina, ubicada en Zárate, provincia de Buenos Aires.
La fábrica permanece detenida desde el 25 de julio y el próximo 25 de septiembre cumplirá dos meses sin producción. Allí los trabajadores también cobraron solamente el 50% del salario de agosto.
Uría aseguró que la empresa informó que la mitad restante de esos salarios sería cancelada durante los primeros días de octubre. En Zárate también permanece pendiente una cuota del aguinaldo que había sido acordada previamente ante el Ministerio de Trabajo bonaerense.
A diferencia de Capitán Bermúdez, donde se fabrica principalmente papel tissue destinado a productos como papel higiénico y servilletas, la planta bonaerense está orientada fundamentalmente a papeles para escritura e impresión.
En Zárate aparecieron en los últimos días algunas señales que podrían permitir un reinicio parcial. Según relató el dirigente gremial, comenzaron a normalizarse las restricciones de gas y llegaron algunos camiones con pasta de celulosa. Sin embargo, todavía no existe una fecha confirmada para la reactivación.
Celulosa necesitaría US$10 millones para volver a producir
Uno de los datos más relevantes revelados por el dirigente de Papeleros de Zárate es la magnitud de los fondos que necesitaría Celulosa para intentar recuperar sus operaciones.
Según Uría, representantes del gremio mantuvieron reuniones con responsables de la compañía y el CEO de Celulosa visitó recientemente la fábrica bonaerense. Allí habría manifestado que la intención empresarial es mantener las plantas abiertas y continuar con la actividad.
De acuerdo con la información transmitida por la compañía al sindicato, serían necesarios alrededor de 10 millones de dólares para intentar reactivar la producción.
Uría aseguró además que el accionista Esteban Nofal realizaría una inyección de capital por US$5 millones, aunque esos fondos recién estarían disponibles hacia mediados de octubre.
Se trata, por el momento, de información transmitida por el dirigente sindical a partir de las conversaciones mantenidas con la conducción de Celulosa y no de un anuncio formal de la compañía.
Las expectativas del sindicato apuntan a que, si finalmente ingresa ese capital, se mantienen los pedidos y se garantiza el abastecimiento de materia prima, la producción podría alcanzar un funcionamiento más regular hacia noviembre.
Una crisis que excede a Capitán Bermúdez
La paralización de las plantas se produce en medio de la profunda crisis financiera que atraviesa Celulosa Argentina, actualmente bajo concurso preventivo de acreedores.
Los últimos estados financieros reflejan pérdidas consolidadas por $127.393,6 millones, un resultado operativo negativo de $58.479,4 millones y una caída del 51% en las ventas respecto del ejercicio anterior.
La falta de capital de trabajo y las dificultades de financiamiento terminaron impactando directamente sobre la producción y los salarios.
Uría también vinculó parte de los problemas de la planta de Zárate con la pérdida de clientes y las dificultades para competir en el segmento de papeles de impresión y escritura.
El caso de Celulosa, sin embargo, se produce en un contexto donde no todos los segmentos papeleros muestran el mismo comportamiento. Según datos del INDEC citados por Mundo Gremial, en julio la producción nacional de papel y productos de papel registró un crecimiento interanual del 12,6%, mientras que la utilización de la capacidad instalada del sector papel y cartón alcanzó el 69,6%.
En la entrevista con Mundo Gremial, Uría aseguró además que directivos de Celulosa Argentina realizaron gestiones ante funcionarios del Gobierno nacional en busca de alternativas de financiamiento.
Según la versión transmitida por el dirigente sindical, la respuesta que habrían recibido fue que la administración nacional concentra su intervención en las variables macroeconómicas y no contempla asistir particularmente a cada compañía en dificultades.
Uría cuestionó esa postura y reclamó herramientas de financiamiento productivo que permitan sostener empresas industriales atravesadas por problemas de liquidez.
Hasta el momento, no existe una comunicación oficial del Gobierno nacional que confirme públicamente los términos de esas conversaciones, por lo que esas afirmaciones corresponden al relato del dirigente sindical sobre las gestiones realizadas por la empresa.
Mientras tanto, para los trabajadores de Capitán Bermúdez, la urgencia está puesta en un plazo mucho más cercano. Este viernes vence la fecha establecida para el pago del aguinaldo, continúa pendiente la mitad de los salarios de agosto y el lunes habrá una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo.
Con las dos principales plantas de Celulosa atravesando fuertes dificultades y sin una fecha concreta para recuperar plenamente la producción, las próximas semanas serán determinantes para conocer si la compañía consigue el capital necesario para comenzar a normalizar sus operaciones y garantizar la continuidad de los puestos de trabajo.