
José Fernández explicó que buscan la fuente de ignición que desató el fuego, detalló cómo fue el operativo y advirtió que determinar la causa “es largo” y “no es tan sencillo”.
El jefe de Bomberos Zapadores, José Fernández, dio detalles sobre el siniestro de Albardón Bío, que según se informó dejó tres operarios fallecidos y otros heridos. La hipótesis que se maneja es que se realizaban tareas de soldadura en un tanque de metanol, algo que, aclaró, deberá ser confirmado por la justicia. “Eso se va a confirmar después con las pericias correspondientes”, sostuvo en el streaming Día Cero con los periodistas Gonzalo del Pino y Anabela Tramontini.
Fernández explicó que la investigación general está a cargo del Ministerio Público de la Acusación, que determina “responsabilidades, competencias y culpabilidades”, y que los bomberos colaboran en la parte técnica. “Tenemos que encontrar cuál fue el factor desencadenante que hizo que sucediera este evento”, indicó.
Para ello, el equipo de pericias se apoya en el llamado triángulo del fuego. Según detalló, dos de sus componentes estaban en el lugar: el combustible, en este caso metanol y metilato de sodio, y el oxígeno del aire. Lo que buscan ahora es el tercero. “Lo que están buscando los bomberos es cuál fue la fuente de ignición”, precisó. Puede ser una chispa, una llama o un arco voltaico, enumeró, y no descartó que se trate de alguna herramienta conectada, como una soldadora o una moladora, aunque aclaró que solo podía hacer conjeturas.
El jefe de Zapadores agregó que, además de los indicios materiales, necesitan los permisos de trabajo y la descripción de la tarea que se iba a realizar. Consultado por esa documentación, dijo que todavía no la tienen, que ya fue solicitada y que parte de la información queda restringida a la justicia. Explicó que una tarea de este tipo requiere procedimientos previos, un permiso firmado y la presencia de un técnico en seguridad industrial. “Evidentemente tiene que estar”, afirmó sobre ese permiso, y agregó: “Debería estar”.
Respecto de la barrera de contención del tanque, dijo que existía. Y advirtió sobre los tiempos de la investigación: “Es complicado y es largo. No es tan sencillo de determinar”.
El operativo
Fernández relató que, ante este tipo de eventos, se convoca a todas las dotaciones disponibles. “Venimos todos, vamos todos, nos preparamos para lo peor, pero esperamos lo mejor”, dijo. Según indicó, detrás de donde ardía el metanol había 97 mil litros de biodiésel. En el operativo participaron bomberos de San Lorenzo, Ricardone, Oliveros, Bermúdez y Rosario, estos últimos con cámara térmica.
Sobre la evacuación de Terminal 6, ubicada en el mismo predio, explicó que el protocolo prevé evacuar primero y evaluar después. “Primero evacúan todo, y después, cuando llegamos y vemos que es de muchísima magnitud, el protocolo ya está activado”, señaló. Cuando se comprobó que el fuego era controlable, se avisó a quienes no estaban expuestos que podían volver a sus puestos.
Después del fuego
Un día antes de la entrevista, contó Fernández, la planta trabajaba para retirar un líquido que quedó en la batea de contención del metanol. Ese líquido se había mezclado con agua y recibió ácido clorhídrico, por lo que se generó una nube de gas tóxico “pequeña, controlada”. Como la planta está alejada de poblaciones, indicó, ya no es una emergencia. El líquido se retiraba con una bomba hacia contenedores, para luego ser enviado a disposición final.
Sobre el funcionamiento de la empresa, fue categórico: “No debería estar operativa hasta que le den los permisos. Es un escenario en el que ya intervino la justicia”.