De Cañada de Gómez al frente del fuego: el santafesino que combate incendios en la Patagonia desde el aire

Adrián Fiscarelli pilota el único helicóptero pesado del país destinado exclusivamente a incendios forestales. Opera en Chubut, donde el fuego ya arrasó unas 65 mil hectáreas en lo que va del verano.

Mientras la Patagonia enfrenta uno de los veranos más devastadores de los últimos años, con más de 65 mil hectáreas afectadas por incendios forestales, un santafesino tiene un rol clave en la lucha contra las llamas. Adrián Fiscarelli, oriundo de Cañada de Gómez, es el piloto del único helicóptero pesado del país dedicado exclusivamente al combate de incendios.

Con base operativa en el cerro Catedral, en Bariloche, Fiscarelli trabaja junto a brigadistas que combaten el fuego en distintos puntos de Chubut, especialmente en áreas críticas como el Parque Nacional Los Alerces, Cholila, Puerto Patriada y Villa Lago Rivadavia.

Una aeronave única en el país

El helicóptero que comanda es un Sikorsky S61N, contratado por el gobierno de Río Negro y puesto al servicio del combate en la región. Se trata de una aeronave de gran porte, capaz de transportar un helibalde con hasta 4.500 litros de agua y trasladar a 19 brigadistas en un solo vuelo.

“Es el único en el país con estas características”, explica Fiscarelli, quien lleva dos décadas dedicado a esta tarea. Los helicópteros para incendios se clasifican en livianos, medianos y pesados; el Sikorsky integra esta última categoría por su capacidad operativa.

Jornadas de sol a sol

En plena emergencia, las jornadas pueden extenderse hasta diez horas diarias. El trabajo incluye el traslado de brigadistas, la carga y descarga de agua sobre los focos activos y tareas de observación aérea para asistir a los equipos en tierra.

En los días sin incendios declarados, la rutina no es menos exigente: la guardia es permanente. Desde que reciben el aviso hasta el despegue no pueden pasar más de siete minutos.

“El combate se hace con multiplicidad de medios y en trabajo conjunto entre tierra y aire. Si falta uno de los dos, todo se complica”, señala el piloto.

Incendios más agresivos y difíciles de controlar

Los focos que afectan la Patagonia este verano presentan características particularmente complejas. Se trata, en muchos casos, de “incendios de copa”, donde el fuego toma los árboles hasta su parte más alta, lo que acelera la propagación y aumenta la intensidad.

A esto se suman las condiciones meteorológicas adversas, especialmente los fuertes vientos, que han provocado la unión de distintos focos hasta conformar verdaderos “mega incendios”.

“En los últimos 12 o 13 años cambiaron mucho en su comportamiento. Son mucho más agresivos y la velocidad de propagación aumentó. Es un fenómeno global”, afirma Fiscarelli, quien ha trabajado en emergencias en Chile, España, Centroamérica, Estados Unidos y Medio Oriente.

Las pavesas —fragmentos incandescentes que pueden volar hasta dos kilómetros— generan nuevos focos secundarios y obligan a redoblar esfuerzos.

Una vida dedicada al aire y al fuego

Formado como piloto comercial en Rosario e integrante de la aviación militar antes de especializarse en helicópteros, Fiscarelli es hoy jefe de pilotos e instructor en la empresa AeroGuardian, que opera aeronaves destinadas exclusivamente al combate de incendios.

Fanático de Sport Club de Cañada de Gómez y del básquet santafesino, combina su pasión por el vuelo con una tarea que exige precisión, coordinación y sangre fría.

Mientras las lluvias recientes trajeron algo de alivio tras semanas sin precipitaciones significativas, el santafesino y su equipo permanecen en alerta. Cuando mejoran las condiciones de visibilidad, vuelven a estar “al lado del helicóptero”, listos para despegar hacia el frente del fuego.

Desde el cielo patagónico, un piloto de la llanura santafesina forma parte de la primera línea contra uno de los desafíos ambientales más críticos del país.

(Con información de La Capital)