
Escriben M. Gabriela Cruz (Prof. En Psicopedagogía y Psicopedagoga) y Nora Porteiro (Psicóloga)
Como dijéramos en el artículo Enseñar y Aprender en Tiempos de Coronavirus, se abren nuevos interrogantes referidos a la temática que nos convoca. La misma es muy compleja, posee una multiplicidad de aristas, presentando desafíos, encuentros y desencuentros entre los diferentes protagonistas, ello es nos encontramos en presencia de un “corrimiento” de la escena escolar al núcleo familiar, con la consecuente producción de un desdibujamiento de los roles implicados.
En este punto aparece el primer interrogante: ¿QUÉ ES UN SINTOMA DE APRENDIZAJE?
Apresurándonos en aclarar que ello no ocurre en forma generalizada, afirmamos que estamos frente a una manifestación que trasciende el NO PODER DE UN SUJETO. El síntoma es una forma en que sale a la luz cierta conflictiva que es padecida, que causa sufrimiento, y que el adulto debe descifrar.
En la mayoría de los casos se piensa que se trata de otra cosa, QUE NO QUIERE, QUE NO PONE VOLUNTAD, y se lo va reafirmando en ese lugar de NO PODER. Generalmente es el docente quien advierte que existe una dificultad, pero en la actualidad la única posibilidad de reconocimiento de la misma estaría dada en el seno familiar.
Nuestra modalidad terapéutica (desde hace aproximadamente 30 años) se focaliza en una labor integral (alumno familia escuela), ya que es en esa trama de relaciones donde el no poder de los niños y adolescente cobran su real significación.
Surge aquí una segunda interpelación: ¿QUÉ DICEN LOS ALUMNOS ACERCA DE LO QUE LES OCURRE? A modo de ejemplo enumeramos algunos de los más frecuentes.
Todas estas expresiones muestran una cara del síntoma en el aprendizaje, aquello que el niño y el adolescente dicen acerca de lo que les ocurre, es lo que se observa cotidianamente. Sin embargo, es necesario no quedar ligados a esto que vemos, profundizando en relación a las causas que lo originan.
Ahora bien: ¿COMO LO EXPRESAN HABITUALMENTE?
Lo hacen a través de sus recursos emocionales, diferentes mecanismos defensivos inconscientes tales como:
Volviendo a este momento de vacilación, perplejidad e incertidumbre que nos atraviesa como miembros de esta sociedad surge un nuevo interrogante:
¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES ANTE UN HIJO QUE PRESENTA ALGUNAS DE LAS DIFICULTADES DE ESTA NATURALEZA?
En primer lugar, debemos pensar que el mismo está manifestando un conflicto, algo que NO PUEDE LOGRAR, no es apropósito ni por falta de interés o voluntad.
NECESITA: MUCHA COMPRENSIÓN Y MUCHISIMA PACIENCIA!!! Su “no poder” le genera inseguridad, desvalorización y dependencia, por ello PRECISA:
ES IMPORTANTE:
ESTAR ATENTOS:
A la manera en que sus hijos les muestran aquello que no pueden, ya que encubren un gran sentimiento de angustia.
No quedar ligados a estas conductas que manifiestan, intentando entender realmente qué les sucede.
En esta época en la que pareciera se desvanecen los proyectos intentamos poner de relieve el ROL DEL DOCENTE, no como un mero transmisor de conocimientos acabados, sino como protagonista y referente incuestionable en sus posibilidades de volver a construir subjetividades en un futuro no muy lejano.
Por otra parte, enaltecemos el esfuerzo y la presencia de los adultos referentes que en el día a día se convierten en aprendices de enseñantes, en pos de acompañar a los niños y adolescentes en este tiempo único en el que todos nos convertimos en artífices de nuestra propia historia.