Las puertas del Microestadio Gatica en Avellaneda se cerraron de madrugada tras el paso de cerca de un millón de personas. La fila para el último adiós llegó a medir
Las puertas del Microestadio Gatica en Avellaneda se cerraron de madrugada tras el paso de cerca de un millón de personas. La fila para el último adiós llegó a medir