Lo que debía ser una fiesta terminó en escándalo. Hinchas y jugadores protagonizaron disturbios tras el ajustado 2-1. La policía debió intervenir. Lo que prometía ser una jornada de celebración
Lo que debía ser una fiesta terminó en escándalo. Hinchas y jugadores protagonizaron disturbios tras el ajustado 2-1. La policía debió intervenir. Lo que prometía ser una jornada de celebración