En relación a lo atestiguado, la mujer refiere ser vecina lindera. Da cuenta de que esa madrugada del sábado, a las 00:30 h, observa llegar a Alexis, su mujer y un chico que iban en bicicleta, y que bajaron algo de arriba de la misma. Cuando descienden la carga, Alexis le pregunta cómo se llamaba, y él le dijo “Benjamín”. Entonces Alexis le dijo si tenía apodo y él le dijo que no: “Entonces te voy a llamar Mamadera, porque no tenés apodo”. Luego de eso, Alexis invitó a Benjamín a la casa de su padre, a quien conocen como Coty.
El otro testigo llega más tarde, cerca de las 3 de la mañana. Refiere que se escuchan gritos y peleas en la casa del padre, por lo cual bajaron y escucharon el portón de la casa de Fabiana y luego el de Alexis. Da cuenta de que Alexis, Ailen, Darío, Luciano y Benjamín estaban en la casa de Alexis; que se escuchaba música y que empezaron a jugar a las pulseadas. Alexis quería apostar plata y que el que perdiera tenía que “pasear en tanga por el monte”. Mientras se los escuchaba, “joder”, el testigo dice que siente ruidos, y un sonido de platos caerse; Darío se había caído, y dijo: “Ahora sí, ya me cansaste, ya me cansaste”. Darío lo habría empujado a Benjamín, y el chico le dijo: “Vos estás re loco”. Luego sienten ruido de la casa de Alexis y salen afuera.
Darío quería buscar pelea; y los vecinos escuchan que rompen una botella contra el piso y contra el portón. Cuando se asoman, observan a Benjamín y Darío enroscados de costado peleándose. Cuando ellos salen, Luciano y Fabiana estaban separándolos, pero le pegaban a Benjamín para que lo soltara a Darío. Ahí intervienen los vecinos, y dicen que lo suelte. Darío estaba agresivo, y Benjamín le dijo que le devolviera el celular. “Te bajé de un piñón”, le dijo Benja. Luego, Darío comenzó a amedrentar a los vecinos, a decirles que se metieran adentro, y le da un golpe de puño en la cara al vecino porque estaban defendiendo a Benjamín. Querían entrar a la casa de ellos mientras Benjamín seguía reclamando el teléfono celular.
En ese momento, Luciano ingresa a la casa de Alexis a avisarle lo que ocurría, y este sale con una cuchilla de tipo carnicero, gritando: “A ver quién tiene la faca“, con el cuchillo en la mano. Alexis y Darío lo arrinconan a Benjamín y, mientras Alexis le palpa el cuerpo a Benjamín, Darío le propinaba golpes de puño y patadas. Benjamín cae al piso, y Darío, ya en el piso Benjamín , le pegaba patadas. Benjamín se cubría y le decía que no tenía nada.
El cuerpo de Benjamín presentaba múltiples contusiones en la boca y el rostro por los golpes de puño. Mientras estaba en el piso, los vecinos comienzan a gritar que lo dejen al chico. Ahí Alexis le dice: “Por gil, estás robado”, y le saca las zapatillas. Ahí lo dejan a Benjamín en el piso y van hacia donde están los vecinos; les dicen que tenían que estar durmiendo o dentro en la casa. Alexis los amenazaba y pretendió que le guardaran las zapatillas. Luciano se acercó, tomó las zapatillas de Benjamín que habían sido robadas y las resguardó dentro del domicilio.
Mientras esto ocurre, Benjamín se para descalzo y comienza a correr en descenso hasta el llano; y los testigos observan que dobla hacia el sur. Alexis les dice a Darío y a Luciano: “Vamos a buscarlo”, y siguen el camino de Benjamín. Ese es el último momento donde se lo ve con vida: escapando, siendo robado y golpeado por ambos. Corre hacia el monte, un terreno irregular con arbustos; tiene vegetación, charcos. Benjamín estaba herido, descalzo, indefenso y solo. Alexis estaba armado junto con Darío y Luciano, conocedores del monte que habitan y con una cuchilla.
La testigo refiere que una hora más tarde llega Alexis y dice: “Yo te voy a recuperar el celular”, y Fabiana responde: “Yo tengo las zapatillas”, y refiere que a Benjamín no se lo escuchó más en ese momento. Luego de esto, siente que abren el portón de Fabiana y luego Alexis, y van juntos con su mujer a la casa de Fabiana. A la hora, cuando amanecía, vuelven a escuchar a Alexis salir de la casa, siempre acompañado de Ailen, mientras le decía que se quedara tranquila, que no iba a pasar nada, mientras se lavaba las manos y Ailen lloraba desconsoladamente y le reprochaba por lo que había ocurrido.
Fabiana Hereñú, cuando fue aprehendida en resguardo de cuando querían prender fuego al lugar, solicita declarar y cuenta que Benjamín fue a la casa de Alexis, luego a la casa del padre, que hubo problemas, que el padre los echó y que se fueron a la casa de Alexis, donde hubo una pelea entre Darío y Benjamín. La mujer relata que recuperó las zapatillas que le habían robado, pero esto no se pudo corroborar. La propia Fabiana señala que al amanecer se hace presente en su casa su hermano Alexis con su mujer, que ella lloraba desconsolada y que Alexis tenía la campera manchada con sangre, mientras Ailén lloraba diciendo: ¿Por qué hizo eso, si era un pibito?, le preguntaba la pareja. Lo maté yo. “No me quedaba otra, era él o yo, porque cuando le robé, dijo que iba a volver”, dijo él. Y que la ropa la había vendido.
El día martes la madre de Alexis fue a visitar a su hijo, y luego durante la tarde fue la madre de la pareja de él, y Ailén manifestó que si hablaba, lo hundía porque sabía muchas cosas de él y que se iban a internar en una clínica de rehabilitación. Luego se fueron del lugar, se llevaron colchones y frazadas. La gente del barrio relató que el “Tuta”, Luciano y los del barrio estaban vendiendo un camperón que tenía una puñalada en el pecho, que era de Benjamín, quien tenía una herida punzocortante en la espalda.
¿Con qué motivo y qué sentido tenía ese seguimiento a Benjamín? Los tres habían ido a buscarlo luego de robarle y golpearlo.Benjamín estaba descalzo, indefenso, con un camperón, un buzo y una gorra. El cuerpo aparece del otro lado del monte y con signos de arrastre en la zona abdominal de la víctima. Además, el hermano le confesó a su hermana haberlo matado y observó que él tenía sangre. Por su parte, otra vecina del lugar manifestó haber recibido amenazas de que si hablaba le iba a pasar algo. Ella le daba habitación en su vivienda a la suegra del Tuta Luciano Hereñú. La pareja de Luciano, Morena, ya desde varios días atrás sabía que el cuerpo estaba en el monte y da cuenta de que el hermano de Morena también lo sabía, porque le reclamó a Morena y al Tuta por qué iban tanto al monte, y Tuta le dijo que le iba a mostrar y lo llevó al lugar donde se encontraba el cuerpo de Benjamín Scerra y agrega que el hermano de Morena estaba asustado, que por ello se retiran del Espinillo y no se lo vio más.
En tanto, Giuliana Hereñú, sobrina de Alexis, Darío y Fabiana, manifestó en declaración que tenía conocimiento de que su tío se encuentra resguardado en la zona de Islas, pero El Corto no fue hallado en los múltiples operativos que realizó la policía.
El fiscal Balbis expresó que las penas serán de efectivo cumplimiento, por el delito más severo del Código Penal. Además, el cuerpo tenía múltiples heridas cortantes, cinco o seis que le causaron la muerte, y otras producto de una persecución en el marco de este seguimiento. Signos de arrastre por una cantidad de metros que no condice con la casa de los Hereñu, y que fue arrastrado. “Benjamín tenía toda la vida por delante, pero por el robo perpetrado de sus pertenencias y por garantizar la impunidad, lo mataron”.
Además, se ha puesto en peligro a denunciantes, víctimas y testigos. En tal sentido, cobra relevancia lo que ha ocurrido con las múltiples amenazas que realizaron a testigos, que fueron amedrentados; a quienes aportaron datos esenciales, como conocer de la escena y la intervención en el hecho del homicidio, y lo relatado por otra testigo, que se expresó.
Luciano no se encontraba en las islas ni en San Lorenzo y fue aprehendido en Villa Gobernador Gálvez. “Con esto despreciaron la vida, y quisieron garantizar su impunidad”, sentenció Balbis, quien solicitó la prisión preventiva por el plazo de ley para ambos.
El juez Carlos Gazza, luego de escuchar a las partes, sentenció tener por acreditada, con el grado de probabilidad exigido para esta etapa procesal, la materialidad del hecho y la participación de Luciano Hereñú y Alexis Hereñú, calificando provisoriamente la conducta atribuida a ambos bajo la figura de homicidio criminis causae. En orden a dicha calificación, se ponderó que el hecho tuvo origen en una situación de escasa entidad —una discusión vinculada a una disputa de fuerza y la sustracción de un teléfono celular y un par de zapatillas— que derivó en la muerte de una persona de diecinueve años de edad. El magistrado indicó que se entiende configurado el doble dolo requerido por el tipo penal: el dolo de desapoderamiento y el dolo de aseguramiento del resultado, siendo este último elemento determinante para la calificación adoptada por sobre otras figuras posibles.
En relación a la modalidad del hecho, se tiene por probada la secuencia que llevó a los imputados, descartándose la existencia de una situación previa de trifulca o enfrentamiento que pudiera modificar dicha calificación. En cuanto a los peligros procesales, se tienen por configurados en razón de la pena en expectativa correspondiente al delito imputado. La gravedad del hecho, la entidad de la pena y las circunstancias del caso hacen presumir fundadamente los riesgos de entorpecimiento y fuga. En consecuencia, se dispone la prisión preventiva de Luciano Hereñú y Alexis Hereñú por el plazo establecido en la ley.











