
Tras una nueva reunión sin avances, la cámara empresaria sostuvo que el reclamo sindical se aleja de los indicadores salariales e inflacionarios y advirtió que la discusión paritaria tomó un tono político.
La negociación salarial en uno de los sectores más neurálgicos de la economía regional y nacional sumó un nuevo capítulo de tensión. Este jueves, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) mantuvieron un encuentro en la ciudad de Rosario con los dos principales sindicatos de la actividad SOEA San Lorenzo y la Federación Aceitera, con el objetivo de destrabar la paritaria del sector. Sin embargo, las discusiones culminaron sin avances significativos y las posturas quedaron firmemente distanciadas.
A través de un comunicado oficial emitido tras el cónclave, la cámara que nuclea a las terminales agroexportadoras detalló cuál fue la oferta técnica puesta sobre la mesa de discusión. La propuesta empresarial apuntaba a inaugurar un esquema de negociación salarial basado en una actualización mensual automática, ligada de forma directa al Índice de Precios al Consumidor (IPC) que reporta habitualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Desde la cámara industrial argumentaron la viabilidad de este ofrecimiento al señalar que las remuneraciones del sector ya registraron un incremento del 14% acumulado desde el pasado mes de enero, por lo que entendían que la cláusula de indexación mensual resguardaba de forma eficiente los ingresos de los operarios de cara al futuro.
El nudo del conflicto, según la mirada del sector privado, excede lo estrictamente económico. Desde CIARA-CEC lamentaron no haber podido encauzar el diálogo y apuntaron de forma directa contra las conducciones gremiales por el fracaso de la audiencia: “No hemos logrado convencer a los líderes sindicales de dejar de lado propuestas con efectos políticos nacionales contra el gobierno”, expresaron de manera categórica las empresas en el documento difundido a la prensa.
Esta acusación de trasfondo político tensa aún más la cuerda en un Cordón Industrial que sigue con extrema atención el devenir de la paritaria aceitera, un convenio que tradicionalmente marca la pauta de referencia para el resto de las actividades laborales de la región.
Con las negociaciones en el ámbito privado virtualmente empantanadas, la resolución del conflicto se trasladará ahora formalmente a las dependencias gubernamentales. Las empresas manifestaron que mantienen la expectativa puesta en la audiencia oficial convocada para el próximo martes en la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Las terminales agroexportadoras esperan que en ese ámbito institucional los representantes gremiales modifiquen su postura, acepten y firmen la propuesta de actualización por inflación diseñada por la industria. Según explicaron desde CIARA-CEC, la urgencia de alcanzar un entendimiento el próximo martes radica en la posibilidad de trasladar el esquema de aumentos a los salarios del próximo mes, evitando de ese modo que el personal encuadrado pierda poder adquisitivo frente al avance inflacionario.