
Según el relevamiento de CAME, la actividad comercial registró una baja del 0,3% anual. A pesar de que el 80% de los negocios ofreció promociones y cuotas, los compradores priorizaron la cautela y los artículos económicos. El ticket promedio rozó los $79.000.
La celebración del Día del Padre 2026 dejó un saldo marcadamente heterogéneo y un balance comercial que, en líneas generales, volvió a acusar el impacto del enfriamiento del consumo en el país. Según el monitoreo nacional realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron un 0,3% frente a la misma fecha del año pasado, medidas a precios constantes.
A pesar de que más del 80% de los comercios implementó promociones especiales, facilidades financieras con tarjetas de crédito y descuentos por pago al contado, la efectividad de estas herramientas estuvo contenida por la cautela generalizada de los compradores.
Con este resultado, la festividad encadena su cuarto año consecutivo en terreno negativo, consolidando un letargo persistente en el consumo. La contracción del 0,3% de este año se suma a los retrocesos previos del 1,7% en 2025 y del impactante 10,2% en 2024, ratificando una racha marcadamente compleja para el sector en una de sus fechas más importantes.
El comportamiento de los clientes durante las jornadas del viernes 19 y el sábado 20 de junio evidenció una clara prioridad: resguardar el presupuesto del hogar. Las operaciones se concentraron mayormente en los artículos más económicos de cada sector y en mercadería en liquidación.
En este contexto de bolsillos cuidados, el ticket promedio de compra se ubicó en $78.986.
El termómetro de los comerciantes: Al evaluar el impacto de la fecha en los mostradores, las opiniones reflejaron que el movimiento fue insuficiente para cambiar el escenario de fondo:
38,1% consideró que el alcance de la festividad fue “moderado”.
36,5% señaló que aportó “algo de movimiento”, pero no alcanzó.
18% sentenció drásticamente que la celebración “no generó ningún tipo de estímulo” en su facturación.
Solo un 7,4% vio en la jornada un factor “determinante” para traccionar su actividad.
Al igual que lo observado el año pasado, el comportamiento sectorial fue dispar, con cuatro de las seis categorías relevadas logrando cerrar la fecha con leves signos positivos:
Librería e Indumentaria: Lideraron la reactivación con un avance del 2,1% en la comparación interanual.
Electrodomésticos, hogar, audio y video: Registraron un incremento más sutil del 0,8%.
Calzado y marroquinería: Anotaron una suba marginal del 0,4%.
En la vereda de enfrente, los bienes de mayor valor o considerados prescindibles sufrieron los peores reveses. La contracción más severa se concentró en el segmento de Equipos periféricos, accesorios y celulares, que acusó un duro desplome del 6,1%; secundado por Cosméticos y perfumería, con un retroceso del 3,8%.
Los datos estadísticos finales surgen del relevamiento que CAME realizó en un total de 189 establecimientos comerciales distribuidos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.