
El último informe de CAME refleja que la actividad comercial se retrajo un 1,2% interanual. El gasto se refugia en lo esencial, mientras crece la cautela para invertir y preocupa la caída en la rentabilidad.
El comercio minorista de las pequeñas y medianas empresas sigue sin encontrar un piso firme. Durante el mes de mayo, las ventas pyme registraron una caída interanual del 1,2% a precios constantes, según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Si bien la medición mensual desestacionalizada mostró un leve respiro con una mejora del 1,2%, el balance general sigue en rojo: el sector acumula una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses del año.
El informe de la entidad empresaria advierte sobre un cambio estructural profundo en el patrón de consumo de los hogares. Ante la pérdida sostenida del poder adquisitivo, las familias optaron por concentrar sus ingresos casi exclusivamente en bienes esenciales, lo que terminó golpeando con dureza a los rubros vinculados al esparcimiento, el hogar o la indumentaria.
Para sostener los niveles de facturación, los comerciantes debieron recurrir de forma intensiva a promociones, liquidaciones, eventos de comercio electrónico y herramientas de financiamiento. Sin embargo, esta estrategia —combinada con el fuerte incremento de los costos operativos y las tarifas— terminó licuando los márgenes de rentabilidad del sector.
El comportamiento comercial durante el último mes estuvo fuertemente fragmentado entre las necesidades básicas y el consumo prescindible.
| Rubro | Variación Interanual (Mayo) | Tendencia |
| Farmacia | +8,2% | Lideró las subas por necesidad |
| Perfumería | +2,3% | Crecimiento moderado |
| Alimentos y Bebidas | +0,2% | Sostén mínimo de canasta básica |
| Ferretería y Mat. de Construcción | 0,0% | Estancamiento total |
| Textil e Indumentaria | -5,2% | Caída por postergación de gasto |
| Bazar, Decoración y Muebles | -8,9% | El sector más golpeado del mes |
El refugio digital: Un dato destacado del mes fue el avance de las ventas online de los locales físicos, que crecieron un 15,2% interanual. A pesar de este salto, la buena performance digital no logró compensar el desplome general del mostrador tradicional.
El persistente enfriamiento del consumo empezó a mellar las expectativas de los comerciantes. El segmento que consideraba que su actividad se mantenía “estable” respecto al año pasado cayó al 48,2% (5,1 puntos porcentuales menos que en abril). En contrapartida, el lote de empresarios con una visión negativa sobre su escenario operativo actual trepó del 39,6% al 45,1%.
Esta cautela se traslada de forma directa a los planes de crecimiento:
El 59,4% de los consultados afirmó que el contexto actual no es favorable para destinar capital o realizar nuevas inversiones.
Apenas un 12,5% evalúa la coyuntura como oportuna para invertir.
El restante 28,1% prefiere mantenerse indefinido.
De cara a los próximos doce meses, el clima es de tensa expectativa. Mientras que un 48,4% proyecta un escenario de estabilidad y un 38,8% se esperanza con una recuperación, todavía persiste un 12,8% que teme que la situación empeore. Por el momento, la estrategia pyme se reduce a una “estabilización condicionada”, muy atada a la liquidación de stocks vigentes y a los factores estacionales que puedan mover el mostrador.