
El operativo, que movilizó a personal especializado y maquinaria pesada, busca retirar la parte trasera de un camión que cayó al agua en febrero. El vehículo, cargado con cereal, quedó a centímetros de los soportes de la estructura, lo que ponía en peligro la estabilidad del puente sobre la vieja ruta 9, en Santa Fe. Las tareas de extracción requieren precisión milimétrica para no dañar las bases, y la vía permanecerá cerrada al menos 20 días más.
Esta semana arrancó un operativo de gran envergadura en el puente de la vieja ruta 9, que conecta Carcarañá con Correa, para rescatar el acoplado de un camión que se precipitó al río homónimo a mediados de febrero. El accidente ocurrió cuando el conductor, pese a que el paso estaba clausurado con terraplenes, intentó cruzar y perdió el control: la cabina quedó apoyada sobre el asfalto, pero la caja de carga se hundió en el agua. El chofer logró salir ileso, sin lesiones de gravedad.
El verdadero desafío llegó después. Cuando Vialidad Nacional inspeccionó el fondo para iniciar las reparaciones del puente –cerrado desde septiembre por una crecida histórica–, los técnicos descubrieron que el acoplado yacía peligrosamente cerca de los pilotes que sostienen toda la estructura. Además, la carga de cereal se había esparcido por el lecho del río, y la mezcla de sedimentos, barro y la fuerza de la corriente generaban una presión adicional sobre la base, aumentando el riesgo de daños estructurales irreversibles.
Para evitar un colapso, el plan de rescate se diseñó con extrema cautela. Primero, buzos tácticos descendieron a las aguas turbias para georreferenciar la posición exacta del acoplado y evaluar su estado. Luego, desde el puente, una grúa de gran porte inició las maniobras de enganche en uno de los sectores traseros del vehículo. Sin embargo, los operarios advirtieron que cualquier movimiento en falso podría golpear los pilotes, por lo que la extracción avanza a paso lento y con monitoreo constante.
En paralelo, continúan los trabajos de refuerzo de la conexión vial. El intendente de Carcarañá confirmó que las tareas de fortalecimiento de las bases demandarán al menos veinte días más. Una vez concluida esa etapa, se procederá a repavimentar completamente el tramo, y recién entonces el puente podrá reabrirse al tránsito liviano y pesado.
La reapertura es una demanda sentida por los vecinos de ambas localidades y de toda la región, que desde el cierre en septiembre se ven obligados a desviarse por la autopista Rosario–Córdoba, con el consiguiente aumento de tiempo de viaje y el costo adicional de los peajes. Mientras tanto, el operativo de rescate del acoplado se convierte en una carrera contra el reloj para salvar una infraestructura clave del centro–sur santafesino.