
El juicio oral que se lleva adelante esta semana en los tribunales de San Lorenzo por el ataque a balazos del 9 de agosto de 2025 no solo pone en el banquillo a un joven acusado de abuso de armas: también expone que tanto la víctima como el imputado ya venían con antecedentes judiciales antes de este hecho. Este miércoles se realizan los alegatos de clausura por parte de la Fiscalía y la Defensa, y mañana sería en principio la sentencia.
El hecho que se juzga
En el banquillo está Gabriel Muñoz, de 18 años, a quien la fiscal Melisa Serena le atribuye abuso de armas, lesiones leves agravadas y portación de arma de fuego de guerra, con un pedido de 6 años de prisión efectiva. Según la fiscalía, Muñoz conducía la moto en la que se desplazaba junto a su hermano Agustín —hoy prófugo— cuando se cruzaron con Atilano Vázquez y le preguntaron por su hijo, Nahuel. Agustín disparó al aire, y metros después, al toparse con otra víctima, volvió a disparar; cuando Atilano Vázquez salió a defender a su hijo, recibió un balazo en el tórax que le fracturó una costilla. Muñoz intentó huir con la moto, pero fue reducido por Nahuel Vázquez y la Policía. La fiscalía lo acusa de coautoría por haber aportado el vehículo y la logística; la defensa, a cargo de Eliana Zapata, pide su absolución alegando que solo llevaba a su hermano a “hacer un mandado” sin saber que estaba armado. Los alegatos de clausura son esta semana y la sentencia se espera para el jueves.
La víctima: condenas por robo, lesiones y una imputación por homicidio
Nahuel Vázquez, el joven por el que preguntaron los hermanos Muñoz antes del tiroteo, es la misma persona conocida como “Caquita” que fue condenado a dos años y seis meses de prisión —en un juicio abreviado homologado por la jueza Griselda Strólogo— por un robo a mano armada con arma blanca y por lesiones graves provocadas a golpes a otra víctima, también en San Lorenzo. No es su primer paso por la justicia: en 2011 fue condenado por robo calificado y hurto agravado, en 2014 por lesiones, y en 2018 fue imputado por el homicidio de una mujer de 80 años degollada en su vivienda, que vivía en General López al 400 y que fue asesinada de una manera brutal: fue degollada para robarle. Los vecinos lo habían apuntado en sus testimonios como el probable autor del hecho, porque lo habían visto merodeando el lugar y estaba en prisión preventiva hasta el inicio del juicio oral, sin embargo, a mediados del 2019 recuperó la libertad debido a que no había evidencias, ni ADN que lo colocaran en la escena del crimen. Los restos genéticos recabados en el lugar dieron resultados negativos respecto al joven, y no había otros elementos probatorios para que se mantuviera la prisión preventiva, por lo que fue liberado.
El acusado: más de un año en prisión preventiva por esta misma causa
Gabriel Muñoz, por su parte, no llega a este juicio como un desconocido para la Justicia: permaneció detenido en prisión preventiva por este mismo hecho hasta el año pasado, antes de que la causa llegara a la instancia de juicio oral. A diferencia de Vázquez, no surgen —al menos por el momento— antecedentes de Muñoz en causas distintas a esta; su historial judicial conocido se limita a este expediente, en el que todavía no hay sentencia firme.