
El Gobierno de Santa Fe manifestó su preocupación por el cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía en Puerto General San Martín y sostuvo que la situación responde, entre otros factores, al impacto de la apertura de importaciones sobre la producción nacional. En paralelo, desde el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) confirmaron que se dictó una conciliación voluntaria hasta el próximo 3 de agosto para intentar encontrar una salida al conflicto.
El ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, señaló que la noticia “no es querida” para la provincia debido a las consecuencias que tiene sobre el empleo y explicó que el Gobierno provincial ya conocía la delicada situación que atravesaba la empresa.
“Todo lo que tiene que ver con la producción y, fundamentalmente, con el empleo, cuando eso se ve afectado y está en nuestra provincia, nos preocupa”, afirmó el funcionario. Además, reveló que meses atrás había mantenido reuniones con directivos de Pampa Energía, quienes le habían informado sobre las dificultades que enfrentaba esa unidad de negocios.
Puccini remarcó que la compañía cuenta con múltiples áreas de actividad y que, mientras algunas proyectan inversiones millonarias, la planta de caucho sintético quedó expuesta a un escenario adverso.
En ese sentido, vinculó el cierre con el contexto económico nacional. “Esta unidad de negocio del caucho era la principal abastecedora de FATE, que también tomó una determinación que no fue conveniente para toda esta cuestión productiva frente a las importaciones. Eso la afectó casi directamente, además de cuestiones propias de la empresa”, sostuvo.
El ministro agregó que existen decisiones que exceden las herramientas de la provincia y recordó que se trataba de la única planta del país dedicada a este tipo de producción.
“Esta era la única planta del país de este tipo de producción que enfrentó una ola de importaciones a distintos precios. Esto afectó a más de 200 trabajadores”, indicó.
Por su parte, el secretario general de SOEPU, Mauricio Brizuela, informó que, tras la audiencia realizada este jueves, las partes acordaron una conciliación voluntaria que se extenderá hasta el 3 de agosto.
“Se dictó una conciliación voluntaria hasta el 3 de agosto e instaron a las partes a mantener reuniones privadas para empezar a buscar un punto de encuentro. La semana que viene arrancarán esos encuentros para llegar con algo mucho más claro y preciso al 3 de agosto”, explicó el dirigente sindical.
La medida abre una instancia de negociación entre la empresa y el gremio con el objetivo de encontrar alternativas que permitan atenuar el impacto del cierre de la planta, cuya paralización pone en riesgo más de 200 puestos de trabajo y marca el final de la única producción nacional de caucho sintético.
Son 121 trabajadores considerados “dispensados”, es decir, que se quedan en su casa, no concurren a su trabajo y la empresa les ofrece un acuerdo de salida.
Otra situación que llamó la atención es que hay empleados despedidos que no son de la planta de caucho. Fue tan aleatorio que hay decisiones que el gremio señala que son incoherentes.