
Nota de Opinión
Adriana Monteverde
AMSAFE San Lorenzo cuestionó el enfoque punitivo del gobierno ante las amenazas escolares
Desde AMSAFE San Lorenzo venimos observando con preocupación las medidas impulsadas por el Gobierno provincial frente a las amenazas escolares, porque entendemos que se está priorizando una mirada exclusivamente punitiva ante una problemática que es mucho más profunda y compleja.
Creemos que no estamos frente a un problema meramente escolar, sino social. La escuela es una caja de resonancia de lo que sucede en la comunidad y de las situaciones de violencia, desigualdad y conflictividad que atraviesan hoy nuestras infancias y adolescencias. Por eso sostenemos que este tipo de situaciones no se resuelven solamente con sanciones o intervenciones vinculadas a la seguridad.
Nos preocupa que el Ministerio de Educación esté delegando facultades y protagonismo en el Ministerio de Seguridad, dejando de lado el fortalecimiento de políticas pedagógicas, socioeducativas y de acompañamiento integral. La respuesta del Estado debería centrarse en la prevención, la escucha y la contención, no en el castigo.
Además, muchas de las medidas anunciadas oficialmente no llegaron efectivamente a las escuelas. Los equipos socioeducativos siguen siendo insuficientes y las instituciones educativas continúan afrontando situaciones cada vez más complejas con recursos limitados y sin el acompañamiento necesario.
También consideramos necesario reflexionar sobre los discursos violentos del poder político. Hay mensajes que terminan habilitando determinadas conductas y formas de vinculación que luego se expresan dentro de las escuelas.
Desde AMSAFE San Lorenzo insistimos en que las problemáticas que atraviesan niñas, niños y adolescentes requieren políticas públicas reales de cuidado, acompañamiento y presencia del Estado. Después de la pandemia quedaron profundas consecuencias sociales y emocionales que no pueden ignorarse.
Las escuelas no deben quedar solas frente a conflictos que exceden lo estrictamente educativo. Hace falta una mirada integral, con más equipos interdisciplinarios, más recursos y mayor compromiso estatal para construir espacios educativos seguros, democráticos y humanos.