
El Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) se reunió con Jorge Sola, secretario general de la CGT Nacional, con el objetivo de manifestar la profunda inquietud del sector frente a la decisión de la firma Pampa Energía de bajar las persianas de la única planta de caucho sintético radicada en el país. En el marco de la audiencia, la cúpula sindical detalló el severo impacto laboral, industrial y económico que provocaría el cese de esta actividad clave para la Argentina, obteniendo el apoyo firme de la conducción de la central obrera.
El secretario general del SOEPU, Mauricio Brizuela, remarcó que este escenario excede un mero diferendo empresarial y configura un embate directo contra la mano de obra y el desarrollo fabril argentino.
“Cerrar la única planta de caucho sintético del país no es solo perder más de 200 puestos de trabajo. Es renunciar a una industria estratégica y profundizar un modelo que reemplaza producción nacional por importaciones”, afirmó Brizuela
Asimismo, el referente gremial advirtió que los perjuicios del cierre repercutirán en todo el tejido productivo del Cordón Industrial.
“Esta pelea no es solo de los petroquímicos. Es una pelea por el trabajo, la industria nacional y el futuro del aparato productivo argentino. “Cuando cierra una fábrica, pierde toda la comunidad”, concluyó.
Por su parte, Jorge Sola hizo explícita la zozobra de la CGT ante el daño que esta medida ocasionaría en materia de puestos de trabajo e industria nacional. A su vez, confirmó el respaldo irrestricto de la central de trabajadores a las gestiones que lleva adelante el SOEPU, comprometiéndose a acompañar cada una de las medidas destinadas a resguardar los empleos y preservar una labor medular para la estructura productiva del país.
Desde el SOEPU remarcaron que el aval de la conducción nacional de la CGT otorga un impulso renovado al plan de acción que vienen desarrollando para torcer la determinación de la compañía y salvar las más de 200 fuentes laborales. A su vez, enfatizaron que garantizar la operatividad de la fábrica es fundamental para sostener el trabajo, proteger la producción argentina y defender el engranaje industrial de la región.