
Escribe Fernando Dagatti
Abogado
Se da principalmente a través de un llamado telefónico, donde los delincuentes se hacen pasar por funcionarios de ANSES. Tienen todos sus datos, les aseguran que agilizan trámites vinculados al Programa Nacional de Reparación Histórica. Para comenzar la “gestión”, les cobran por “adelantado”. Después de embolsar el dinero, desaparecen.
La voz al teléfono, hombre o mujer, es extremadamente amable. Tratan a los adultos mayores con sus nombres pila. Demuestran conocer su actividad pasada, edad, estado del trámite, y hasta el monto que le correspondería percibir.
¿Pero cómo conocen hasta los mínimos detalles? O son falsos agentes de la ANSES que recibieron información precisa de esa repartición; o son funcionarios infieles del organismo con acceso a los expedientes.
Lo cierto es que una vez que conectaron con los “abuelos”, como los llaman una vez que entraron en confianza, les solicitan dinero a las víctimas a cambio de acelerar el papelerío. “Vio cómo es esto. Acá esta todo armado para que se muera antes de cobrar”, suelen decirles.
Cuando logran indignación por la “verdad revelada”, el presunto “agente de la ANSES” vinculado al Programa Nacional de Reparación Histórica dispara la bala de plata verbal, la facilitación del trámite está acompañada por una suma de dinero que no es muy elevada, aunque para los jubilados “poco es mucho”.
Los supuestos funcionarios de la ANSES también le ofrecen sus aceitados servicios a quienes ya accedieron a la Reparación Histórica pero el depósito de la remuneración está retrasado, tal como ocurre en miles de casos.
Para ellos, los estafadores tienen otro afilado anzuelo que ya utilizaron con éxito, están habilitados para “cobrar adelantos” de lo que recibirán presuntamente en varios meses o un año porque el trámite está “parado” por una “mala liquidación”.
En muchos casos, los estafadores le encomiendan al jubilado o jubilada que se dirija hacia un cajero automático con un teléfono celular para no cortar la comunicación, y una vez allí le indican cómo realizar una trasferencia bancaria a una cuenta determinada.
Ya frente al cajero automático, y preferiblemente fuera del horario bancario, para poder hablar por teléfono sin que un guardia de seguridad interrumpa la comunicación, los victimarios realizaran varios pasos críticos por la complejidad.
1- Les dictarán los 22 números del CBU dónde deberán trasferir en ese momento el dinero acordado para dar comienzo a la aceleración de los tramites del cobro de la Reparación Histórica. Es la maniobra más tediosa y engorrosa ya que en más de una oportunidad los ancianos demoran más del tiempo establecido para introducir de manera correcta los dígitos.
2- Concretado con éxito el engaño, los estafadores no quedaran conformes. Intentarán que el jubilado solicite su CBU y este se los pase verbalmente con la excusa que lo necesitan para transferirle los haberes una vez “destrabado el trámite”.
3- Hay casos extremos en los cuales el incauto jubilado llegó a darles hasta el PIN de la tarjeta de extracciones.
4- El siguiente paso, ya con el jubilado en su casa y feliz porque alguien se preocupó por su situación, los delincuentes intentarán vaciar su cuenta. En varios casos lo consiguieron.
En estos últimos tiempos, por aplicación de la Ley de Reparación Histórica, los adultos mayores tienen que hacer una cantidad de trámites muy importantes, muchos de ellos a través de operaciones informáticas que no dominan. Y aquí es cuando intervienen en la ayuda terceros, que no siempre son de confianza y tienen buena fe.
Consejos para evitar ser estafado
Cómo y dónde reclamar
Si somos víctimas de alguno de estos engaños debemos realizar la denuncia ente el Ministerio Público de la Acusación sito en calle Sargento Cabral 821
Ante cualquier duda se puede recurrir a la Subsecretaria de Derechos Humanos y Defensa del Consumidor de la Municipalidad de San Lorenzo, los días lunes, martes y jueves de 8 a 12 h