
El joven de 16 años, imputado por “participación secundaria” en el homicidio de un estudiante de 13 años, sufrió el incendio de su colchón en el pabellón juvenil de la cárcel de Las Flores. Su defensa pidió un traslado urgente.
El segundo adolescente detenido por el trágico tiroteo ocurrido el 30 de marzo en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal fue víctima de un ataque dentro del pabellón juvenil de la cárcel de Las Flores, en la capital provincial. El hecho ocurrió este jueves por la tarde, cuando otros reclusos incendiaron el colchón del joven de 16 años.
El ataque no provocó heridas ni mayores daños materiales, pero sí generó una fuerte preocupación en la defensa del adolescente, que ya solicitó a las autoridades judiciales y penitenciarias que garanticen su seguridad y evalúen un traslado a otro espacio carcelario.
El adolescente fue aprehendido a principios de abril cuando viajaba por la ruta 11 en dirección a la localidad de Nelson. La Fiscalía lo imputó por “participación secundaria” en el homicidio agravado (en grado consumado y dos en tentativa), tras reunir evidencia de que el chico habría estado al tanto del plan del atacante principal, que terminó con la vida de Ian Cabrera, un alumno de 13 años, y dejó varios heridos.
El juez José Alberto Boaglio le impuso 90 días de encierro, que hasta ahora cumplía en el pabellón juvenil de la cárcel de Las Flores.
En paralelo, la comunidad educativa de San Cristóbal comenzó a retomar la normalidad. En las últimas horas, la escuela Mariano Moreno reanudó sus actividades con presencia de alumnos, docentes y familias, aunque aún persisten las secuelas emocionales por el episodio de violencia sin precedentes en la provincia.
El ataque en la cárcel reavivó el debate sobre las condiciones de detención de los jóvenes involucrados en causas de alta conmoción social y la necesidad de garantizar su integridad física mientras dure el proceso judicial.