
El Gobierno nacional volvió a postergar una parte del aumento de la nafta y el gasoil mediante el Decreto 840/2025, publicado en el Boletín Oficial. La medida busca moderar el impacto de los impuestos sobre los combustibles y mantener un esquema fiscal considerado sostenible durante el último tramo del año.
Según el decreto, los impuestos a los combustibles —regulados por la Ley N° 23.966— deben actualizarse cada tres meses según la inflación publicada por el INDEC. Sin embargo, desde 2018, el Ejecutivo ha postergado repetidamente estas subas para evitar aumentos bruscos en los precios al consumidor.
En diciembre de 2025, se aplicará solo una parte del incremento pendiente:
El aumento total pendiente se aplicará completamente a partir del 1° de enero de 2026, postergando nuevamente la transferencia completa de los impuestos al precio final de los combustibles.
El Ejecutivo explicó que la postergación busca minimizar el efecto de los impuestos sobre la inflación y el consumo, permitiendo que los precios de los combustibles crezcan de manera gradual. Esta política se enmarca en una estrategia para mantener la actividad económica y proteger el poder adquisitivo de los consumidores.